Cuando celebras el séptimo cumpleaños de tus hijas, se supone, que debes estar curtida en las lides de las celebraciones. Yo cada año lo llevo peor.
Será la vertiginosa edad a la que me enfrento este año, serán mis nervios pre-celebración, será una crisis hormonal, una gripe mal curá, un floreciente humor huraño, la crisis o Rajoy (puestos a culpar)...pero últimamente me gasto unas energías, que como la ley del Karma sea efectiva, es posible que implosione para siempre jamás.
Ser la madre de las cumpleañeras requiere una dosis de relaciones públicas de las que carezco, que me agota. Ser la madre de las niñas festejadas es ser la que lidia con tres grupos de madres, la que está está en tres conversaciones distintas y en ninguna, la que discute con la monitora, pone quejas al gerente y se caga en la crisis, en los locales mal preparados, en las mesas fijas del "burguer del payaso", en las bandejas voladoras y a que me plantaran seis niños por mini mesa.
El Karma, sí, ese que no me pasa una negativa, se empeña, que en el invierno más tropical jamás disfrutado, aquí, en los Levantes de Dios, haga soplar un viento huracanado que traiga nubes negras de más allá de los Andes con ganas de soltar aguaceros y ventiscas cortantes, y aguar, como sólo un temporal sabe hacer, los columpios del exterior, que tan mal elegí como entretenimiento postmerendola.
La tarde de autos, cuando llegó la hora de recoger a las niñas del cole, hartica de rezar padresnuestros para que cesara el temporal y luciera un sol radiante, me lancé a la calle. Asiéndome con piquetas al suelo en cada uno de mis pasos por peligro a volarme y aparecer en Tánger de un sólo bufido y abofeteada por las gotas que azotaban mi conciencia, llegué, viento en contra en toda testa, a la mismica puerta del colegio justo cuando el ujier hacia sonar, como sólo él sabe hacerlo, la desquiciante sirena del colegio.
Camino al "burguer del payaso", mis plegarias surtieron efecto, y atrás dejaba la borrasca, enfrascada en aguar mi barrio, y como Caroline, me dirigí a la luz...que se abría paso, arco iris mediante, entre las nubes.
Tras comprobar que el gerente del recinto era un experto en tetrix, por la capacidad de encajar 50 niños en plena explosión de júbilo y festejo y sus correspondientes madres en un aforo limitado a poder respirar pidiendo permiso para suspiros y expectoraciones varias, decidí relajarme, codazo mediante, y dejarme llevar por la fiesta de mis hijas, que ajenas a todo, disfrutaban de lo lindo trepando por las rejillas separadoras de espacios.
No me cabe duda que tras la algarabía sufrida, los gelocatiles rularan a mi salud por más de un hogar de mis invitadas. Un año más, no he acertado con el lugar donde festejar el cumpleaños o simplemente fueron una serie de desdichadas circunstancias.
(Lo sé, qué tiene que ver Sor Citröen y un cumpleaños. Nada. Simplemente que a los días rarunos le pongo sintonías pegadizas)
Una pregunta.... los 50 niños eran del cumpleaños de tus niñas?? Yo nunca lo he celebrado en el burguer, he ido varias veces de invitada, bueno mis niñas, y no nos ha gustado... Menuda madre mas animada eres!!! y atrevida!!!
ResponderEliminarNoooo, éramos tres cumples más los que iban a merendar y pasar la tarde. Aforó más que completo....horrible la marabunta.
EliminarYo también me he asustado al pensar que iba a reunir por mí misma esa cantidad de niños en los cumpleaños de la bichilla. Yo no sé qué me pasa pero sólo de pensar en este tipo de fiestas se me ponen los pelos como escarpias y me entra la mala leche (tengo que controlarme que aún estamos en periodo de lactancia). Como siga tan mal predispuesta ¡para mí que la bichilla se va a quedar sin fiesta en su primer cumpleaños!
ResponderEliminarNooooo, si hace mucha ilusión prepararlo. Yo el próximo año quiero celebrarlo en casa....jajaja, pero como soy de naturaleza quejica se espera un OCHO tremendo. Y es que son dos cumples en uno, dos clases distintas y mucho niño junto...
EliminarMenuda fiesta multitudinaria... A mí que no me gustan las aglomeraciones ni los gritos seguro que lo hubiese pasado en grande. Jajaja. Qué no hará una madre coraje... Besotes!!!
ResponderEliminarA mí me ocurre lo mismo, no soporto el ruido y las aglomeraciones...evidentemente, cuando reservé no había ningún cumple más, pero no caí en preguntar cuántos pueden coger...ni de coña hubiera ido sí llego a saber la que se montó, entre otras cosas, porque como las mesas son fijas, me separaron a niños y estuvieron merendando en otras mesas...Pues eso, para no volver a hacerlo allí y poco más.
EliminarHolaaa guapaa!!! Que alegría me da q hayas puesto nuevo post,aunque he llegado un poco tarde, la verdad.El tema merece un comentario larguísimooo,pero no te voy a aburrir,tan sólo decirte q he ido también a cumples en hamburgueserías pero de invitada y los más mayores se lo pasan mejor q los peques,porq si el susodicho no tiene parque infantil,es un rollo tener a todos por ahí corriendo,por eso yo con mi enano lo celebro en el parque porq nació a finales de mayo y con mi hija lo hago en casa porq nació a finales de noviembre.Menos mal q no me iba a enrollar..Un besazo y hasta pronto :-)
ResponderEliminarAYYYY, que yo estoy ya muy dejá y no contesto!!! Con lo que me gusta...a toro pasado, y con lo mala que tengo la cabeza, niña, el año que viene repito otra vez...y en el bucle. En casa, creo, sería mucha locura...
EliminarUn beso gordo!!!
Uix...me he estresao cosa mala sólo imaginándolo. Vale, tomo nota, burguers no!! :D
ResponderEliminarMuas!
No he vuelto a ir a otro cumple en el que hubiera tanta gente como aquel día...chica, coincidió todo, el mal tiempo, los niños cumpleañeros, las madres poco originales y las ganas de hamburguesa de otros muchos :(
EliminarCreo que te he comentado two times...Ya me resolverás el dilema :)
ResponderEliminarMuas!
No pasa ná...yo contesto hasta a los duplicados :P
EliminarPues si rularon gelocatiles seguro que fue un gran éxito!
ResponderEliminarPor cierto soy Pérfida
Un saludo coleguita
Tu crees???....no sé.
EliminarPor cierto, encantada Pérfida :)
Gracias, no tanto como quisiera, pero paso :)
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