8 de enero de 2012

Series de mi vida 3.



Aquella mañana al abrir los ojos expresé mi malestar de forma mal sonante. Veía entre tinieblas. Para una miope que acumula con avaricia las dioptrías en sus ojicos eso no era ninguna novedad, lo era el ver con neblina londinense en pleno amanecer levantino. En cuanto llegué al espejo pude ver el color encarnado del ex-blanco de mis ojos sumado a la causa-efecto de acostarme con el pelo mojado y las lentillas. Ante mí el reflejo de una nueva Yolandica, Yolandiana de V con la esclerótica en tono rojo manzana y los pelos grifaos.


Sorprendida y gracias al vaho del aseo Yolandiana escribió en el otro lado del espejo:

.OTARTER UT  ED ARAC AL OGAH 4 NU Y 6 NU NOC
!AJAJ

Maldita Diana! ¿En qué dialecto marcianil se estaba dirigiendo a mí? la miré fijamente a sus ojos rojos todo lo que la conjuntivitis y mis lentillas pegadas a mis corneas me dejaron y en tono chulesco le contesté:
QUÉ DICES TÚ!

La temible Yolandiana volvió a comunicarse conmigo a través del cristal

?ÉUQ ED ÉUQ¿

Era chula la jodía, qué admiración más grande sentía por ella!! Era mala a rabiar como siempre había querido yo y además vacilona. Decidí tratarla con la cortesía que se merece un ídolo:

-Siento no poder ofrecerte unos ratonicos para desayunar, ¿te hacen unos gusanos de gominola?
-Ains, me saben a goma,¿no tendrás unas cuquis por ahí o unas moscas...?
-Chica, me pillas, como mucho puedo cazarte unas avispas...
-No, que como me pique me apelmaza la viperina...

Qué ratico más bueno que echamos Yolandiana y yo, hablando del pasado, de las tardes de éxito de los ochenta:
-Qué fue de Kyle y Elisabeth?
-Se separaron al poquico de casarse...
-Ella era difícil, medio humana - medio visitante...
-Sí, tenía punticos raros...
-Oye Yolandiana y de Willy ¿qué sabes?, pues no que al poco lo vimos en las pantallas grandes haciendo de monstruo en plena pesadilla-street?!
-¿Y qué esperabais de un marciano?....ay! qué dolor en las mandíbulas!
 -Hija tragándote los ratones en un golpe así las tendrás, chica, mastícalos apoquitoapoco -le dije.

Yolandiana confesó no haberme perdonado que no me hubiera enfundado en un mono rojo con insignia y metralleta como cualquier mediocre frikiuviano hubiera hecho y que sin embargo me hubiera vestido en todas las versiones regionales que daba una bata de lunares y una flor plantá en la cabeza. Me creyó cuando le expuse los motivos folclóricos de mi indumentaria, mi madre era fan de Estrellita y me vistió hasta que pudo como ella.
-Pero que sepas que bajo la bata de cola había un corazón visitante, una metralleta cogida con precinto y una bolsica repleta de gusanicos de gominola.

Al cabo de unas horas y de varios enjuagues oculares mis ojos recuperaron un blanco con efecto actilift muy arieliano y Yolandiana se fue por donde vino, dejándome un nuevo mensaje en el espejo:

SOMEV SON

EN BABIA.




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