La noche del sábado, mientras que los padres de familia cenaban plácidamente en la cocina, un alarido de terror interrumpió la doméstica escena.
-Papaaaaa, no va la tele.
Faltándonos patas para precipitarnos al salón, y encajando nuestros culos en el marco de la puerta fruto de la inmediatez de respuesta, del yo primero y del arreando que es gerundio hallamos la macabra imagen.
El televisor emitía en azul.
Estaba poseído, cual postergeist, ya que se oía alguien en el más allá del azul, pero nuestros ojos humanos no eran capaces de transformar esas ondas sonoras en imágenes claneras, que era lo que instantes antes se disfrutaba a todo color y forma.
-Quién ha tocado el mando?- logró ladrar el padre de familia.
- Yo no -dueto.
-Cariños -dije lanzando un par de kame-kames por los ojos- alguien lo ha tocado porque el televisor funcionaba hace unos minutos.
-...es que...es que...queriba ver el disney channel y mi hermana...-dijo una entre sollozos.
-Ha sido ella!! -bramó la otra.
-Pues el castigo os lo habéis puesto vosotras mismas, porque si se ha roto la tele, los papás no compran otra, ea, sin tele en el salón nos hemos quedado -dije altiva, tajante...y con el planazo de sábado noche de cine hecho añicos.
Conformes con el castigo, se dispusieron las dos presuntas asesinas de la caja tonta a abandonar el salón hasta nuevo requerimiento.
Mientras el cabeza de familia intentaba desfibrilar el aparato, en clara parada emisora, al ritmo de mecagos varios y demás jerga de guardar, yo me dispuse a desmontarles la escena.
En pleno interrogatorio individual, Coletillas, que desde un principio fue mi principal sospechosa, por su habilidad y gusto por los "manguitos", ya sea de televisor, del aire acondicionado o del garaje, confesó ante mi inquebrantable mirada:
-...mami... -sollozando falsamente como la monea-...es que....no me gusta que nos tratéis como a unas "creminales"...
No pude aguantar el tipo.
Soy consciente que cualquier detective de bien o padre con amor propio lo hubiera mantenido, pero de los mismos ojos que minutos antes lanzaban rayos a ritmo de manga, brotaron dos lágrimas fruto del descojone interno que sufría.
¿Y la tele qué tal?
Volvió en sí a los pocos minutos...creo que llegó a ver la luz después del túnel y decidió volver.