18 de septiembre de 2011

En guardia, entra una abuela.

By Yolandica Snif Snif
Que tal lectores en Babia,
Esto era una trenza segoviana y aunque me hubiera encantado comérmela, no pude, ¿por estar a dieta? ¿por mi increíble fuerza de voluntad? ¿porque yo lo valgo?
NO
Simplemente se floreció. Tan simple como eso. No la guardé en la nevera. ¿Por qué narices no me avisaron? ¿Por qué no lo ponía en la caja? ¿Por qué piensan que quien compra este tipo de bollo tiene que ser medianamente inteligente y saber que se tiene que conservar en frío-si vives en el sur? Bueno, pues la foto es la única prueba que tengo que cuando la traje estaba bien, se puso malica con los calores sofocantes del levante español, descanse en paz, la trenza y mi gula segoviana.

Pensaréis que sólo escribo sobre las cosas que me sacan de quicio, pues sí, mi blog me sirve desahogo y paño de lágrimas, así que hoy, sin más dilación,  voy a contar "Lo que odio hacer cola en una tienda y el miedo que me dan las abuelicas y demás especies a evitar en cualquier cola".
Estar en una carnicería, pescadería, charcutería de moda o demodé pero con el aparatico para sacar números y coger SIEMPRE el que pone 20 números más que el que pone en la pantalla es demoledor. Aquí tienes dos opciones, te vas y te aguantas sin salchichón del bueno, o te esperas porque ese salchichón es superior a tus fuerzas. Normalmente me tiene que tirar mucho-muchísimo lo que voy a comprar, además me lo pongo como reto, Yolandica, tú puedes con esto y con más, ¿y lo felices que vais a ser comiendo salchichón esta semana? 
Ya me imagino la escena lírica-casera, madre feliz prepara bocatas de salchichón- madre llama con todo el amor que le sale de sus carnes a sus retoños-críos agradecidos miran a su madre con ojos cristalizados de la emoción "Bocadillo de salchichón!!!"-niños a rabiar de contentos cantan a su madre "por ser una mamá excelente..."-zagales que devoran el bocadillo con fiereza y sin piedad (por el pan y el salchichón.casero.extrasuave).

Yolandica, despierta -voz en off- despierta vuelve a la realidad -voz en off preocupada por el estado de ensimismamiento: grave y agudo.

Bueno, pues estamos en la charcutería, me quedan veinte numericos por delante, ni uno más, ni uno menos. Hago acopio de toda la paciencia que tengo en esta vida, la de la pasada y la que me queda por vivir y sonriendo cojo una revista y me siento en el banco de la espera.
PELIGRO-DANGER
Jamás te relajes en una charcutería, pero qué haces, estás tontica?, no te han hablado de:

  • las abuelicas en las colas largas
  • el amigo que aparece de repente
  • el oportunista que aprovecha que dos números no reaccionan para decir que llevan el 84 (cuando el que lo lleva está en su casica feliz sin perder el tiempo)
  • el que llega diciendo ¿me has preparado lo mío? (y yo sé que no y me lo callo, porque es un buen cliente y no lo va a hacer esperar)
  • la que llega tres cuarto de hora después que tú y la abuelica de turno le regala un número que le ha dado una señora por la calle que es cuatro cifras inferior al tuyo, y encima te pregunta qué número llevas tú y se regodea en su suerte frente a tu cara de agrio
Pues bien, si no los conoces, tienes suerte sigue evitándolos, si los conoces ahí van mis consejos del día:
  1. Las abuelicas son el terror de los buenos corazones y sobre todo del que va detrás del que lo tiene. Inflexibles ante su cansancio, su perrito que lo espera solo en casa, su olla que ha dejado en el fuego o su rodajica de chopped que necesita de forma urgente. Señora, el chopped es malo para la tensión, el colesterol y sobre todo la edad, te hace más vieja. No la dejo pasar y lo voy a exteriorizar.¡¡¡¡¡¡¡¡Señoras de la tercera y cuarta edad, HAGAN COLA!!!!
  2. A ese directamente la zancadilla.
  3. Pídele que muestre el número, ponlo en evidencia.
  4. Tose muy fuerte y pon cara de "me he quedao con la copla, aquenovengomás"al amable tendero.
  5. Mándala literalmente a un sitio marrón y maloliente, a lo F.F.Gómez, con voz de trueno mejor.


Espero haber sido de ayuda, a mí vosotros MUCHO.

Nos vemos en Babia haciendo alguna que otra cola.


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