24 de octubre de 2011

Amor de Yoli



By Yolandica
Rellenas de chocolate y mojadas en el café con leche de la mañana, sí, lo confieso, lo estoy volviendo a hacer. Ahora mismo exploto, y vuelvo a ser Eli, pero me vuelven loca estas galletas, y me aportan mi ración de calorías (para nada necesaria) y mi ración de buen humor (en los tiempos que corren y con la escasez que abunda, debería prescribirse a más de un amargao, a la vez que se recomienda que se queden solicos en casa y nos dejen al resto de personas-de-humor-cordial en PAZ, jolinesyaestabiénhost**s).

Mejor, estoy mejor.

En mi otra vida tuve que ser nórdica, y no porque lleve una rubia en mi interior, no, que yo sé deletrear        M O R E N A sin titubear (ponme una m, ponme una o, ponme r, ponme una e, ponme una n, ponme cuarto y mitad de aaaaaaaa MORENAAAAA). Digo lo de nórdica porque el otro día descubrí la profesión de mi anterior vida:
Fui  esquiladora.
(Y me visionaba  siendo pastora y escocesa)

Hay electrodomésticos pequeños que literalmente me enloquecen y uno de ellos es: la moto corta pelos.
El otro día, mi marido, poco o nada lampiño, me pidió ayuda, necesitaba que le repasara el cuello con su nuevo corta pelos.
He de confesar que me temblaron las manos, las piennas y los pensamientos, y le pregunté:
-¿Tú estás seguro de esto?
Como veía que confiaba en mí, pobre infeliz, tomé las instrucciones de la máquina, la monté y en cuanto la tuve en mis manos me sentí Yolandica Leatherface en La Matanza de Texas,  en una extraña mezcla de estilos: terror y musical familiar que dio un resultado "Odioelgore" que ponía, eso sí, los pelos de punta, pero en el suelo...

Tal era el disfrute que se terminó el cuello y seguí un camino de pelo todo recto, gire a la izquierda, subí otra vez, para tomar la derecha, girar en la segunda intersección y seguir todo recto hasta la segunda bocacalle que me condujo al frondoso y peludo torso de mi marido.
Creativa que es una, y sintiéndome esquiladora artística, conseguí plasmar mis sentimientos en el pecho de mi esposo, que desde ese día, lleva escrito en su busto: "Amor de Yoli Amor Eterno", que rodeé con todo mi afecto con un perfecto corazón.
Mientras creaba mi obra, me imaginaba en concursos de esposas esquiladoras, dejando a sus maridos cuasi lampiños a la par que estampados.

Pensé en una Gran Concurso y en las posibles categorías de premios:

-Premio al mejor estampado Naif.
-Premio al mejor estampado floral.
-Premio al mejor estampado geométrico.
-Premio al surrealismo.
-Premio al mejor microrelato.
-Premio a la mejor novela corta (esto ya para pechos y destreza sin igual).
-Premio al mejor pecho con mensaje subliminal.

Estoy buscando patrocinadores porque estoy convencida del gran éxito de este certamen y, lo más importante, será todo un referente para los vulgares, sosos y aburridos concursos de esquiladores de ovejas escocesas.

Nos esquilamos,


EN BABIA.










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