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Hola!! |
Había una vez unas princesas que se llamaban Berrinche y Coletillas. Su reino era La Música y sus coronas unas corcheas.
Berrinche, por regla general era dicharachera y risueña. Su gran defecto era que por todo se enfadaba. Pero no un enojo cualquiera, no, Berrinche era de "Eeeee" sostenido hasta el punto del sofoco para continuar en notas más bajas acompañadas de percusión, zapateo-suelo, golpepuño-suelo y demás vatucadas. Si era necesario soltaba lágrimas. Colosal actriz dramática.
Coletillas era soñadora y enamoradiza. Se pasaba el día escribiendo y pintando. Su único defecto, el amor. El amor la hacía echar tanto de menos al galán, que lo imitaba en la voz en los momentos de hastío. A cualquier comentario, Coletillas hacía grave la voz y decía Hombre!!!:
-Coletillas, ¿quieres un vaso de leche?
-Hombre, pues claro.
-Coletillas, qué tal el cole
-Hombre, hemos pintado y cantado.
Aplíquese a cualquier respuesta. Y es que el amor quería ser futbolista, y en expresiones, les aseguro, pintaba maneras.
La reina del lugar, o sea, la madre de las princesas, estaba desesperada. ¿No debían ser las rabietas conductas pasajeras? Si era así, Berrinche tenía un polizón okupa en forma de pataleta y al grito de:
-Yo queriba irme / yo queriba el álbum de las morten / yo queriba (loquefuere)
(Sí, Berrinche era una eminencia en la conjugación del pretérito imperfecto)
Un día su madre vio a un hada buena, que también llevaba una corchea divina sobre su cabeza, debía ser la última moda en coronas:
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Hada Buena |
-Hada Buena ¿hasta cuándo?
-Vamos a ver reina, soy hada no adivina.
Así que se fue por donde vino y dejó a la pobre monarca soñando con épocas de aceptación de argumentos tales como:
-Porque no y punto.
-Punto y pelota.
-Vale ya.
-He dicho.
Pobre soberana, quiso reinar en época de rebelión republicana y monarquía venida a menos dirigida por su propias hijas.
De momento y con sus cosillas, son felices aunque sin comer perdices.