16 de junio de 2011

Blanca y radiante.

Que tal embabiados,
Si sois capaces de mirar durante 15 segundos este tremendo brownie, y no saliváis, sinceramente me dais mucha envidia, porque yo me muero por pegarle un bocado....ReDios!!!, por qué engordan los dulces??

No sé por qué, pero los días que se supone que debían ser los más felices de mi vida, siempre han tenido un toque cutre. Por ejemplo, el día de mi primera comunión. Soy la segunda de tres hermanas, y con todo el dolor de mi corazón y de mi estilismo particular, tuve que heredar el vestido de mi hermana. Ese es un golpe difícil de encajar para una niña que soñaba con volantes y volantes de tul, rematados con bordados rosa y flores con purpurina, que otra cosa no, pero que sensillica he sido siempre, de pensamiento,  palabra, obra y omisión. Más incluso, cuando el vestido, me quedaba, que parecía que iba a explotar en , 3, 2, 1....

Ir al catecismo, no me creo ningún trauma, tengo un don, yo lo llamo mi CONVERTER particular, y es que puedo convertirme en piedra. Me quedo calladica, no me muevo, no molesto, no participo, pero en mi interior mantengo acalorados coloquios-debates; sí, mi cerebro, al más puro estilo Mª Tere Campos, plantea una pregunta, por ejemplo, al azar, .-Querido estómago amigo.-mi cerebro se quita las gafas que lleva del mismo color del vestido, o sea, rosica-órgano-interno, y se levanta, para darle profundidad a la cuestíón.-¿Tiene usted hambre?. Bueno, lo más granado y selecto de mi interior participa, tengo mi higado Mila X., que discute de forma impetuosa con mi páncreas V. Sandoval, que siempre está llorando. Tengo a mi intestino delgado Ángel Antonio que nunca está de acuerdo con mi intestino grueso Jorge Javier, chico, un batiburrillo visceral que ni te cuento...
Y mientras, la catequista nos pide que recemos el Credo, y yo, que siempre he sido muy selectiva con las cosas que tengo que memorizar, no me lo sé, PERO, desarrollé una técnica , que es, la articulación de la boca sin decir palabra, que es prodigiosa, cuando llegaba a la frase que me sabía, lo decía en voz alta "que fue concebido por obra y gracia...", vuelvo a callar, y mis labios a moverse de nuevo, mientras que en mi interior se debatía quién de los dos protagonistas de Galáctica era más guapo, si el rubio o el moreno... AMÉN.

Y llegó el gran día, y acompañada de mis dos grandes amigas, que tuvimos en común hasta el día de nuestra comunión, nos fuimos en comitiva hacia la parroquia.
He de reconocer, que iba un poco nerviosa, porque a mí me habían elegido para leer el Padre Nuestro, en el púlpito y con el MICRO, Dios mío de mi vida!, el micro, que no lo puedo explicar, pero el hecho de hablar por un micro me gusta más que una galletica de coco. Que yo he ido a la feria, y me quedaba loca observando al señor de la tómbola cuando gritaba .- Ona, Ona, señora se lleva la Chochona.- qué maestría, que derroche de voz, que talento, que micro más grande, (que si encima era de los que tenían pelotilla de esponja...me llegaba a erizar.)
Hasta que salí a leer, estuve toda la misa intentando descifrar que era lo que mi madre, por señales, me indicaba, subía las manos como si de un director de orquesta se tratara, y vocalizaba algo, que no podía comprender, y por eso, cada vez lo hacía más exagerado, y mi atención se perdía más .-Que no te entiendo.- vocalizaba yo, y mi madre seguía abriendo la boca de forma exagerada, y otra vez subía las manos.
Total, que cuando me quise dar cuenta, estaban esperándome para rezar el Padre Nuestro, la catequista de forma amable, como son ellas, me cogió del brazo con un fabuloso efecto, ya que por delante se veía un brazo-amable-que-dirige-a-la-empanada-a-leer y por detrás era un brazo inquisidor-reparte-galletas-pellizcador-de-empanada-que-todavía-no-ha-salido-a-rezar.
Lo leí bien, me quede satisfecha, le quise dar y le di, un tono SER O NO SER (Padre Nuestro, que estás en los cielos...)que me quedó muy dramático, pero bueno, la oración lo merecía...

Os estaréis preguntando que me señalaba mi madre con tanta insistencia, nada que no sea algo cutre en mi día, me senté sobre el aro de mi cancán, y esto hizo que me levantara la falda casi 90 grados para arriba...pero yo estaba converter en piedra, y debatiendo en mi interior  cómo sonaría mi voz, a lo  perrito piloto o a la muñeca chochona...

Nos perdemos en Babia.



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