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22 de octubre de 2012

El otoño.



En estos días de otoño que cualquier nostálgico podría cantar odas a la caída de la hoja y al viento que las columpia y las hace bailar en su último viaje, bajo el triste y estático adiós del árbol que las creo...viene una del levante y se caga en la inestable estación.

Así, a lo bonzo.

No me gusta el otoño, que podría venir, como cualquier cani de bien, montado sobre un coche tuneado con el tubo de escape trucado, pero elige subirse a la gota fría y liarla parda, en su arranque y en su frenada.

La gotica trae riadas, rayos y centellas, humedades varias y vientos frescos y al contrario de lo que haría Gene Kelly, aquí no hay quien lo baile, como mucho lo navegas y cualquiera se marca unos pasos de claque en la barca...que a la deriva nos lleva...(perdonen, los ochenta que me dejaron huella)

Los airecicos refrescantes traen consigo unos virus, encantados de estar tiesos por el frío que los transporta, instalándolos en nuestros otoñales cuerpos al ritmo del poquito a poco, compás de los buenos amantes cuando se dejan querer, y así, de un flechazo, el virus atraviesa tu cuerpo salao, morena, y te llena de escalofríos y cosquillicas en la nariz..ains.

Sí, gracias a los tibios chuzos y a los calores sofocantes, oh, odiado otoño, el moquillo acuoso y el estornudo titánico capaz de partirme en dos en el momento más inoportuno ha vuelto a mí.

Si veis una señora impulsada por un estornudo rompiendo la barrera del sonido no lo duden , esa soy yo.

Y ha venido justo a tiempo, justo cuando me faltan horas al día y cuando salir de casa sin cabeza me hace perder minutos valiosos para volver a ponérmela...como para andar sonándose los segundos que le quedan libres.

Días en los que te das cuenta que vienen gravados por defecto y que de las 24 horas brutas que te regala la vida por día sólo aprovecho 16 y de los que gracias al calor, al frío, a la lluvia torrencial y a la madre que parió a las borrascas, me quedo con 15 porque lo que resta se lo lleva el pañuelo.

El resto de mi fiscalizadas horas soñarán a golpe de caídas al vacío, de esas que solo la fase 1 NO REM regala, gracias a mi tos que a golpe de carraspera cojonera asustará al resto de fases para toda la noche más que el monstruo del armario.

Y digo yo...¿no podría la vida aplicarme una amnistía temporal, que ya devolveré en forma de cabezadas cuando gaste dentadura de vaso y peine permanente de rulillo fino?


Y es que esta que les escribe a ritmo de estornudo ha vuelto a la universidad que la graduó lozana, para cumplir parte de un sueño...sí, ese que queda pendiente del hilo Cuandopueda y tienes que recurrir del Cuandoquieras Condosgüevos...con todos los kilos de mi treintena larga...

Por ese sueño y no por el que me lleva de fase en fase es por el que me abrazaría a cualquier farola y girando a ritmo de relámpago me reíría de cualquier chaparrón y bailaría bajo la gota fría, si no me quitara mucho tiempo...