Sí señoras.
Puedo decir y digo que ESTA fue la serie de mi infancia, por excelencia...bueno la primera...o una de ellas.
Como soy consciente de lo viejuna que estoy quedando con esta declaración, voy a comentar primero, porque estoy rodeada de chiquillas (ains) que esta era una serie de los ochenta y que era lo más.
No penséis mal, mentes retorcidas, este comando no tenía como reto buscar el tan ansiado, recóndito y secreto lugar del deseo femenino, no, trataba de las aventuras de cinco zagales defendiendo la Tierra del espacio exterior, ahí es ná, con lo infinito que es, debía de tener infinitos rincones para infinitos enemigos del bien terrenal...
En el patio de mi colegio (allá en aquellos años en los que muchas de vosotras no habíais nacido, me falta decir Sicilia 1980 y soy clavadica a Sofía de Las Chicas de Oro) la que escribe jugaba al Comando G.
Entonces, no eras nadie si no jugabas a ellos, atándote la chaqueta del chandal como si fuera una capa y al grito de MUTUACIÓN!! con el brazo en alto conseguías volar si fuera preciso...lo malo es que después aterrizaba...sobre mis rodillas, que atesoran más cicatrices que un veterano de guerra.
Todavía puedo cantar sus nombres, Tiny, Keyop, Jason, Mark y Princesa (ganarán...) y porque no me veis, porque el bailecito también me lo sé y lo estoy haciendo mientras tecleo, que una, ya lo sabéis, es polifacética.
Me considero romántica quetecagas, y ya por entonces, estaba enamorada de unos trazos coloreados llamados Jason....ay, pero qué porte el del Jason, a ver quien es el guapo que se viste con mallas, capa y botas hasta las rodillas sin parecer un drag-queen. No era el líder, pero tenía esa pinta de galansote, medio malote, que a una oronda chiquilla como yo, encontraba de lo más sexy y rebelde way.
Yo soñaba con ser Princesa, convertirme en cisne y surcar los aires en pos de la justicia a la vez que lucía mi grácil y equilibrada silueta...si sería por sueños...
Para incrementar mi vehemencia por el quinteto en cuestión, la banda sonora la cantaba mi grupo preferido, Parchís, por lo que para mí, hoy en día, a mis 3X añazos, me es imposible separar el recuerdo de los comando sin presumir de memoria prodigiosa ante quien tenga delante, cantando y bailando al ritmo estipulado los nombres de los personajes y el grito de guerra.