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| Coletillas |
Las sonrisas dentadas han llegado a los bocetos-collage del amor, hurra!!!
Sí, hemos dicho adiós a las coronas con forma de corchea para dar paso a la fiesta del color, las texturas y las dentaduras melladas y amarillas.
Que conste que no me preocupa para nada que al lagrimal del ojo izquierdo le plante un ramillete de pestañas violácea, más propio de rabillo, no, tampoco me preocupa que esta niña con esos pies tenga difícil el caminar sin clavarse a cada paso en el suelo, ni tan siquiera veo extraño ese mechón verde que surge de la nada en la parte derecha de su larga cabellera...
...lo que me trae loca son los dientes...
Por su parte, Berrinche, con algo menos de paciencia en el noble arte del dibujo, el recorte y el tapizado está haciendo también sus pinitos en las sonrisas dentadas...y con dientes están, pero en sus trazos me preocupa otra cuestión....la mirada...observen...
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| Berrinche |
Que es creativa, no me lo van a negar, y que diseña unos zapatos en forma de flor que de casta le viene al galgo tampoco...pero ese colmillo, esa muela cariada y esa mirada...me asusta, oigan, algo más que una niña de pelo en cara saliendo de un pozo, y mira que esa niña me quitó el sueño una temporada.
He llegado a una conclusión, y no me gustaría que pensarais que esta reflexión es fruto del amor ciego de una madre, que lo es, pero tengo a las Leonardas da Vincis actuales en casa. No me negaréis que esa mirada de enajenada y ese gesto ladeado no muestra una felicidad difícil de reproducir y plagiar.
Lo malo de esta creatividad que me espanta a la par que me maravilla, es que tengo muñecas de ojos locos pegadas por toda la casa y tengo miedo-mari, tengo miedo.
Levantarme a mitad de lo noche a beber agua y encontrarme una de estas sonrisas pegada en mitad de la nevera me ha sacado del sitio el corazón durante las últimas noches de sofoquina veraniega, pero no quiero mermar su creatividad con mis miedos por lo que he optado por la opción sedienta y desde que mis hijas dibujan dientes, yo sueño con riachuelos de agua fresca.
Se preguntarán ustedes porque no dejo en la mesita de noche un vasito de agua, como cualquier persona normal haría, les contesto en dos apartados breves y concisos:
-Porque yo no soy normal.
-Porque me da miedo abrir los ojos y encontrarme a estos recortables observándome desde el borde de mi cama...
Esperando una evolución que me de menos escalofríos se despide,
La madre de las artistas.

