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13 de septiembre de 2012

Born to be wild



Querido Ratoncito Pérez,

Le escribo porque tengo dudas sobre el contrato a firmar y me gustaría incluir unos puntos adicionales.

Tengo por costumbre dejarlo todo para el último momento y no contaba con sus servicios con tanta premura.

Como buena virgo que soy, lo tenía todo calculado en un derroche sin igual de inteligencia estadística:

Si los dientes tardaron en salir, tardarán en caer. 

Es más, mi mente matemática de letras puras siguió en sus pesquisas: si sus dientes tardaron 12 meses más de la media en salir y a esa cifra le incremento el iva actualizado, me da una media de año y medio. Cifra que sumaré a la media en la que por norma se pierde el primer incisivo central inferior y me da un resultado de seis años y medio. Si lo resto a los cinco años y medio que tienen en su haber me da un TOTAL de un año.

Y ese es el margen de maniobra  con el que contaba para negociar con usted el contrato de visita y sus cláusulas.
Necesito pactar con usted las condiciones de entrega a las partes contratantes y la cuantía estipulada por existir indicios de máxima urgencia al estar mal calculadas mis fechas...¿le he dicho ya que soy de letras?

MODIFICACIÓN DEL CONTRATO AL USO

La parte contratante de la primera parte quiere hacer constar que el número de incisivos a perder es inferior a la media, digamos que hasta la fecha solo hay tres incisivos inferiores, a los que llamaremos natos y uno nonato, o el que nunca salió. En las dos partes contratantes.

La parte contratante en su segunda parte quiere pactar  que se indemnizará por pérdida de los incisivos natos siempre que los emergentes sean en el mismo número que los perdidos. En caso que los emergentes sean más que los perdidos se podrá gratificar en un futuro (ver cláusula tercera).

Cuantías:

1 diente es equivalente a 1 moneda de chocolate.
2 dientes a 2 monedas de chocolate.
Y así sucesivamente.

Cláusulas:

1.Si la caída es de naturaleza fortuita, incluyendo la técnica del sobrehilado en diente y manivela de puerta que se cierra de golpe, no se incrementará la indemnización por no considerarse traumática la pérdida.

2. Si el desprendimiento de incisivo es por tenacillas y butaca reclinable se indemnizará con un plus por pieza extraída. Pactando las partes de antemano que la indemnización será equivalente al trauma sufrido.

3. Se acepta "Morten High" en la cuantía a recibir si el diente nonato hasta el momento decide aparecer por donde nunca lo hizo a lo "Born to be wild", sin hueco y por donde le venga en gana, contemplando la posibilidad de posibles extracciones traumáticas y ortodoncias futuras.

_______


Hasta aquí le expongo mi requerimientos para que sean aceptados y este contrato esté firmado en el momento de la primera pérdida, que temo de manera inminente y pasada por tenacilla.

Espero que se atenga a bien, teniendo en cuenta que no le vi el pelo a usted en la pérdida de mis incisivos y tampoco en las de mis caninos... y que hasta el momento no he pedido indemnización alguna por daños y perjuicios.

Toda suya,

Yolandica.






5 de junio de 2012

Sonrisas y lagrimal.

Coletillas


Las sonrisas dentadas han llegado a los bocetos-collage del amor, hurra!!!

Sí, hemos dicho adiós a las coronas con forma de corchea para dar paso a la fiesta del color, las texturas y las dentaduras melladas y amarillas.

Que conste que no me preocupa para nada que al lagrimal del ojo izquierdo le plante un ramillete de pestañas violácea, más propio de rabillo, no, tampoco me preocupa que esta niña con esos pies tenga difícil el caminar sin clavarse a cada paso en el suelo,  ni tan siquiera veo extraño ese mechón verde que surge de la nada en la parte derecha de su larga cabellera...

...lo que me trae loca son los dientes...

Por su parte, Berrinche, con algo menos de paciencia en el noble arte del dibujo, el recorte y el tapizado  está haciendo también sus pinitos en las sonrisas dentadas...y con dientes están, pero en sus trazos me preocupa otra cuestión....la mirada...observen...

Berrinche

Que es creativa, no me lo van a negar, y que diseña unos zapatos en forma de flor que de casta le viene al galgo tampoco...pero ese colmillo, esa muela cariada y esa mirada...me asusta, oigan, algo más que una niña de pelo en cara saliendo de un pozo, y mira que esa niña me quitó el sueño una temporada.

He llegado a una conclusión, y no me gustaría que pensarais que esta reflexión es fruto del amor ciego de una madre, que lo es, pero tengo a las Leonardas da Vincis actuales en casa. No me negaréis que esa mirada de enajenada y ese gesto ladeado no muestra una felicidad difícil de reproducir y plagiar.

Lo malo de esta creatividad que me espanta a la par que me maravilla, es que tengo muñecas de ojos locos  pegadas por toda la casa y tengo miedo-mari, tengo miedo.

Levantarme a mitad de lo noche a beber agua y encontrarme una de estas sonrisas pegada en mitad de la nevera me ha sacado del sitio el corazón durante las últimas noches de sofoquina veraniega, pero no quiero mermar su creatividad con mis miedos por lo que he optado por la opción sedienta y desde que mis hijas dibujan dientes, yo sueño con riachuelos de agua fresca.

Se preguntarán ustedes porque no dejo en la mesita de noche un vasito de agua, como cualquier persona normal haría, les contesto en dos apartados breves y concisos:

-Porque yo no soy normal.
-Porque me da miedo abrir los ojos y encontrarme a estos recortables observándome desde el borde de mi cama...

Esperando una evolución que me de menos escalofríos se despide,

La madre de las artistas.











17 de noviembre de 2011

Series de mi vida 1.



Se abre nueva sección embabiados:  SERIES DE MI VIDA

Lo tengo que confesar, hay sintonías que me hacen bailar de forma estúpida e incontrolable, y ésta es una de ellas. Me encantaría que recordarais que la sincronización no nació conmigo, con lo cual, tiene mérito la cancioncilla, MUNNCHO!!!
Y la letra la tengo grabada con fuego en mi memoria: de lof boat, suri an meiquin an sey cucú, de lof boat...

Esta serie marcó una etapa de mi vida, desde los cinco años hasta los siete estuve posando en todas, y cuando digo todas es TODAS las fotos con un particular y personal estilo a lo Vacaciones en el mar, si no sabéis cuál es éste posado, dadle al play de nuevo, y contemplad la sonrisa natural de todos y cada uno de los guest star y por supuestísimo de los starring de siempre.
Qué simpatía la del capitán; qué médico más salao;  el Fred Grandy no sé de qué salía, pero qué majo él seguro;  del barman no digo ná, nolodigo!! que derroche de arte, qué locura, cómo brinda el episodio a ustedes, señalándoles con dos dedos de sus dos manos, encantador donde los haya;  pero el personaje estrella para mí, niña de cinco años allá por los ochenta, era la sin igual, la super-guapísima chica rubia del final, era mi gurú (además de Espinete), en todas mis foticos yo ladeaba la cabeza como ella y sonreía enseñando muelas.
Esto me trajo algún que otro disgusto con el fotógrafo del reportaje de mi comunión, que no podía entender por qué la niña de las narices agitaba al niño Jesús como si de una coctelera se tratara, o por qué desde el reclinatorio le guiñaba el ojo y le enseñaba las muelas...

Bien, esto estuvo genial hasta que con la temprana edad de siete años empecé a desdentarme. ¡Mis posados a lo Vacaciones en el mar ya no lucían igual, qué lata!
Tremendo el disgusto que me llevé cuando mi madre reveló las fotos del cumple de mi hermana, en el que posando de medio lao, doblando la cabecica y enseñando mis no-colmillos descubrí que perder dientes te dejaba mal parada en los retratos. 

Si algo tenía bueno perder dientes era que venía el ratoncito Pérez. Le guardo un rencor a este tipejo, porque a mí se me cayeron T O D O S mis dientes, y el muy cabrito solo vino una vez a verme y me dejó un duro. ¿Y el resto de dientes qué, es que no me dolieron igual?
Que los dientes son como los hijos a todos se les quiere igual, selectivo que era la mierda del ratón...! pues que sepas, roedor, donde quieras que estés, que las muelas duelen, y mucho!!!

Mi abuela era un fenómeno arrancando dientes, su técnica, a la par que salvaje me dejó traumatizada de por vida. Cogió un hilo, me lo ató al diente, ató el otro extremo al pomo de una puerta y Pum! se cerró la puerta y una parte de mí fue detrás de ella y allí me quedé yo,  sangrando como un cochinillo, sin dar crédito a lo que acababa de suceder y mi diente colgado de un hilo...
Desde entonces si veo que una puerta se cierra aprieto la boca y los dientes y pienso, que no se mueva nadie. 
Ese día, un generoso ratoncito vino a mi mesita de noche y dejó un dineral, (tacaño...!).

Con el tiempo, le fui perdiendo miedo al hecho de perder dientes. Un día me quité tres de golpe, pensando, por lo menos hoy me dejará 5 duros...pues nada, se ve que hubo huelga de ratones, organizado por el sindicato UGRP (Unión General de Ratones Pérez), reclamando mejores condiciones laborales ya que por lo visto hacían demasiadas horas extras y muy mal pagadas y le tocaban atender la exigente llamada de los niños del baby-boom.

Claro, me dio este ratón muy mala impresión, de poco formal, porque digo yo, los Reyes Magos también atendían a la misma cantidad de niños, qué digo! mucho más! y siempre estuvieron al pie del cañón, esos si que eran currantes, en una sola noche se despachaban el mundo entero, así se levanta Oriente, si señor!!!

Un afectuoso saludo a mis queridos Reyes Magos

DESDE BABIA.