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26 de mayo de 2014

Cuando yo sea mayor...


Ay niña, qué mala es la edad...creo que me estoy haciendo mayor...y tengo pruebas para demostrarlo.

¿Como cuál? Te preguntarás sin poder quitar los ojos de esta entrada. Es que tengo síntomas malos, como ver este anuncio de hace 7 años, y seguir emocionándome...ains, pobre de mí.



Si fuera lo suficientemente joven como para no temerme mayor...hace más de seis años y medio que lo habría olvidado, pero no, con cierta edad sobre mis hombros y como en Gran Hermano, los recuerdos, se magnifican.

Podría seguir dando ejemplos, como que empiezas a descolgarte, de lugares absurdos, molleja aquí, molleja allá, pero la lozanía que sujetaba mis carnes empieza a hacer aguadillas. Bajo tu barbilla ya no luces papada, luces cuello de pavo...y con el tiempo...y el viento, se moverá cual veleta. A tu paso, o a tu papada, la gente sabrá si sopla tramontana o levante...y esto, creo, no hay abdominal que lo reafirme...¿Algún inventor en la entrada? ¿Nadie se atreve con el Papad Rocket - Papad Trainer...o algo así?

Desde que comenzó el año lo he calculado de mil formas... con resta, con división y con reglas de tres...mira que si me he equivocado?? mira que si todavía no??

Pues sí, oh año de las narices...salir de casa todas las mañanas y empeñarme en que mi cabello, sí, aquella melena que antaño gustaba lucir lisa y con brillo relamido, ahora luzca con volumen cogotero-parietal...llámalo cardado si quieres, o dejado secar al aire huracanado que entra por la ventanilla del coche...pero sin caída y vigor. 


Y esto, queridas mías...que me guste el pelo con volumen (aunque sea de forma natural), fruto de la rebeldía innata que me viene de serie, me asusta, porque sé que donde yo veo frondosidad y locuacidad capilar...


...hay veteranía con el cepillo de rulo, el peine, y la laca Nelly, que pega mejor.

Lo sé...que me gusta observar cuando voy por la calle, tengo esa mala costumbre, del gusto por el volumen parietal, vendrá el climax por el volumen en temporal y frontal, así, por fases, o de golpe... Esto me llevará al pánico por ver mi cardado pasado por agua...y de ahí a lucir bolsa en la cabeza en día de lluvia tonta, queda ná...que hasta lo estoy empezando a entender!!!!!.

Engancharse las asas de la bolsa a los puentes de las muelas y tener las manos libres por si te caes. Ideaza.

....Y lo que es peor, hasta me lo planteo... ¿Es o no es razón para estar atemorizada? ¿Patidifusa? ¿Acobardada? ¿Turulata? Y por qué no, ¿Venida a menos?...


Y es que este año, en breve, en unos meses, allá cuando pase el verano y se lleve consigo los calores del estío...qué metáfora madre, qué metáfora!!!!...vendrán los fríos vientos anunciando el otoño...y mis 40. Ay.



11 de julio de 2012

Series de mi vida 8.

Cuanto más veo al Piraña, más me identifico con él. Yo de pequeña hubiera matado por ponerme esa peluca, ese vestido y pintarme coloretes y labios, pues no era yo nadie...

Sí, con los calores típicos estivales, las vacaciones a la vuelta de la esquina y la playita tan cerca, me es muy difícil reprimir algunos recuerdos de mi infancia...y qué diferentes eran los veranos entonces...

Recuerdo el sabor de los bocadillos de paté que nos hacía mi abuela para irnos, los ocho primos de entonces (después fuimos más) a jugar al parque, nunca me supieron mejor. Inolvidable, como la botella de cristal de zumo, rellena de agua fresca y el cesto en el que llevaba la merienda para todos...una campeona mi abuela, y yo con dos apenas puedo...

Me viene el olor a albahaca, porque mi madre nos hacía recoger las semillas para plantarlas al año siguiente y te dejaban un agradable olor en las manos.

Pero si añoro algo, es la imagen de la que con seguridad, fue la serie de mi vida, Verano Azul.

Nunca me molestó que la repusieran mil y una vez, porque, raro en mí que no suelo ver las pelis dos veces, nunca me ha cansado. Será por los recuerdos tan agradables que me trae.

Soñaba yo por entonces, hacerme mayor como Bea y ser tan guapa como ella, pero no tan pava. Y soñaba con Javi y con Pancho, ay, en ese cruce de caminos me encontraba nuevamente, uno moreno y uno rubio, cual de los dos me gusta más...pues puestos a soñar, y según para la ocasión, alguno de los dos.

También recuerdo el charco que dejé sobre la mesa cuando murió Chanquete, no miento, lloré en todas las reposiciones, pero en la primera preocupé a mi madre, por el llanto incesante y por la capacidad de producir lágrimas sin interrupción y reposición de líquidos. 

Si tuviera que erizarme al cerrar los ojos y dejarme llevar por una sintonía de entonces sería esta




y lo sigue consiguiendo.

Si tuviera que recordar mis vacaciones recordaría nuestros viajes a Granada, la ilusión del camino, pese a los mareos y las vomitonas.
A lo que me reía cuando adelantábamos a los camiones de cerdos y a la peste que entraba en el coche.
 A los bocadillos de jamón a tacos que nos comíamos por Almería y que podíamos bebernos una fanta de naranja, bebida de fiesta donde las hubiera.
A mojarme los pies en el agua del lavadero del pueblo.
Al olor de la caca de las ovejas, que me olía a pueblo y vacaciones.
Al sabor del agua del riachuelo del cortijo de mi abuelo.
A comer piñones de las piñas caídas de los pinos.
A que mi tía me pintara las uñas y me comprara pulseras.
A lo feliz que se es de pequeño, cuando se está de vacaciones y que a veces me gustaría teletransportarme al pasado para volverlo a vivir.

Y a vosotros...¿cuál es el recuerdo de los veranos de vuestra infancia?