No me negaréis que ser madre es como estar en la casa de Gran Hermano, todo se magnifica.
El dolor de un hijo te duele a ti más, las alegrías las disfrutas el doble, las rabietas las sufres de manera proporcional...
Hace poco, me preguntaban si de verdad no había tenido, de forma fugaz, leve, pero sentido al fin al cabo, en un momento de agobio o estrés enloquecedor, el pensamiento de que sin ellas estaría mejor. Y no. Verdad es que me lo preguntó alguien que no es padre...porque no me cabe en la cabeza pensar eso, al menos de momento, cuando llegue la temida etapa espinilla ya veremos.
Que nos cambia la vida, y que el día que cierras la puerta de tu casa y te abren las del paritorio ese día desapareces del mundo como "una" y te conviertes en "erase una vez una señora a un niño pegado"...pero tan ricamente que lo haces todo, y todos tus valores, metas y objetivos caen cual castillo de naipes, el niño o los niños llegan como ventisca que tambalea tus cimientos o como una ola, de fuerza desmedida... Pero qué feliz que eres. Sin ironías.
Pues bien, una, que peca de ser corriente-montonera con gracia, eso sí, se siente pava e incluso orgullosa cuando ve que los bellezones que tiene por hijas, porque lo son, se están convirtiendo en unas rompecorazones.
Como veis, la objetividad y la falsa modestia viene de serie al adquirir, en este caso parir al niño.
El otro día, en el coche, mientras que mama mediocre conducía camino de la casa de la abuelita, mis hijas mantenían un balance de rechazos a su favor, que me dejó, cuanto menos, asombrada. Con seis años han rechazado más que su madre en toda su vida, y en vez de sentirme fea, me sentí orgullosa. Que conste que la palabra rechazo no me gusta, pero es que es la que usan ellas...lo sé, estas niñas ven demasiada serie glitter.
Pero desencajada me quedé ayer en el supermercado...y muerta de la risa, las cosas como son, cuando una vecina me confesó el amoramiento que siente su niño por mis hijas.
Lo gracioso del tema, es que el galansote tiene tres años, considerando que mis peques tienes seis, simplemente es un valiente, porque cuando tenga 33 y ellas 36 tan sólo serán tres años...pero ahora mismo le duplican la edad.
La madre del falleninlove asegura que no las distingue, por lo que esta enamorado de un tándem inseparable (Berrinche y Coletillas), que echa de menos (según me confesaba) entre suspiros cuando ve la televisión o camina por la calle:
-Echo de menos a Berrinches, ay...y a Coletillas también, hace mucho que no las veo.
La etapa niño también es Granhermaniana, el mucho posiblemente sean horas, pero tooodo se magnifica cuando eres pequeño y está enamorado ¿o no?
Lo que más enfadaba a la madre del estado de ensimismamiento, me contaba mientras me mostraba incapaz de contener las lágrimas de la risa, es que ella sabe cuándo están cerca mis hijas porque su niño empieza a hacer caras raras, y a decir cosas extrañas y cuando las Glitter están al lado, se mete en cualquier rincón en el que esconder su palpitante corazón de amorado, con la excusa de que está cansado...la emoción de ver a sus amadas le embriaga. Qué romántico.
Y digo yo...¿esto pasaba antes o es cosa de la evolución que un retaco galansote de tres años caiga en las redes del amor?
