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13 de mayo de 2013

La fontana di merdi.

Sacado de la wiki


Tiene mi odiado parque una fuente tan perniciosa como fea.

Allá cuando el arquitecto y el ingeniero tuvieron a bien construir una horrible fontana en pendiente y a ras de suelo, tenían que estar en horas de muy bajo ingenio. Os invitaría a verlo si no quisiera mantener mi intimidad resguardada en este relativo anonimato que me reconforta en cada entrada.

La fuente  está compuesta por una especie de fosas de color marrón caca, con dos chorros de agua en cada una de ellas y un desagüe o coladero en la parte baja, para supongo, ir pasando agua de foso a fosa gracias a al pendiente, a la gravedad y a la madre que parió a panete (friquerizo, me la quedo). Sigue.

Tiene mi barrio la cualidad de ser ventoso puñetero, y aquel ingeniero y su amigo el arquitecto, en aquellas locas horas de guiño al mal gusto, tuvieron a bien decorar el barrio con árboles de hoja caduca. Los mismos y desde el principio sufren de alopecia y caspa. Por lo que cualquier estación del año cubre de manto hojaresco las calles de este mi barrio, que diría el Fary.

El viento, juguetón, empuja y juega con ellas al pilla-pilla, formando remolinos, bucles e incluso tornados, para dejar su torbellino refrescar ¿dónde?, en el desagüe de las fontana di merdi.

¿Resultado? Desbordamiento de segunda fontana y medio parque inundado.

No contentos con la tremenda obra de arte, decidieron poner vallitas liliputienses a los fosos, tan inútiles como espantosas. La incógnita sobre su colocación bien podría ser uno de los secretos mejor guardados del mundo:
¿Hacer más puñetera la caída en la fosa?  ¿Servir de asiento y trampolín al niño incauto que se siente sobre ella? ¿Atrezzo?

No conozco infante que no se haya dado un chapuzón involuntario. Hasta a un niño de comunión vestido de almirante he visto sacar de sus cloradas profundidades, con todos su galones haciendo aguas.

 Y sí. Mis hijas también. Seis años seis hemos tardado en bautizarnos en las turbias aguas de la fontana.

La otra tarde, Berrinches, con todo el berrinche que fue capaz de generar, vino al banco donde placenteramente leía la que les narra, pisando con un fatídico chof-chof, filtrando agua a través de su mochila y seguida de un halo acuoso que caía, cual catarata, de su vestido.

Según mi hija, relatando el hecho entre lágrimas y lamentos, se le "resbalizó" la mano mientras estaba sentada en el cercado de la fosa y cayó de nalgas, en un preciso carpado hacia atrás tan húmedo como mortal.

Quede inaugurada la fuente, ele.






23 de abril de 2013

La cena y la madre puntoypelota.



Suele ser la cena un momento de sentimientos enfrentados.

A la noble hora de las 20:30, mi ánimo y mis fuerzas están con la luz de reserva encendida y al párpado al punto del esguince muscular.

Las revoluciones generadas por mis hijas, a esas prudentes horas, suelen estar como cuando vas a 90 km/h y en segunda, ruidosas.

Tiene esas noches cojoneras la cualidad de ser el día que te quedas sin estrellitas blancas para la sopa y sólo tienes de colores, para que devenga de la forma más absurda una hecatombe tan irracional como desquiciante.

Si a esta desastrosa causalidad le unes pescado blanco de segundo, señora mía, estás perdida.

Verán ustedes, acumulo en mi haber treinta y muchos años, no están todos los que son, pero son todos los que están, y creía que había sufrido, vivido y disfrutado todo tipo de conversación, pero creanme que hallar un hilo conductor sobre la estrellita de color y la estrellita blanca; la sinrazón de la repugnancia al colorismo; berrinches y preguntas...para esto, queridas, no estaba yo prepará.

Quién me mandaría a mí ser colorista, ay.

Y yo sé que esto, léase que mis hijas coman poco y mal, me viene en forma de castigo divino o del destino, que te las devuelve con efecto boomerang dónde y cuándo más te duele. Porque a infante puñetera no me ha ganado nadie ¡no señor!

Todavía con 18 años las lentejas me deban naúseas, me tragué mi primer garbanzo a los 24 y a día de hoy, no me hagan repetir la edad, no he probado una cereza porque tiene hueso y esto me lleva a la mayor de mis aversiones. Las olivas. Puaj. 

Así que...¿por qué narices hago debate sobre el color de las estrellas?

¿Cuál es la razón de mi disgusto: educar; razonar estupideces; desvariar; lijar el ánimo hasta el punto del desgaste??

No señoras, la razón es ser madre puntoypelota.

Este tipo de madre es la antigua porquelodigoyoypunto que ha evolucionado como Pikachu, y ha acortado caracteres para poder tuitear su identidad sin que la corten, porque si algo irrita a la madre puntoypelota es:
-Una interrupción en su monólogo.
-Un debate sobre el menú.
-Un escolimado frente a un plato de comida dando arcadas.

Un halo de inteligencia, tan fugaz como productivo llegó a mí, y me hizo recapacitar si aquella star wars merecía la pena...por lo que, sin que sirviera de precedente, me olvidé de mi lado oscuro y acordamos un nipatí-nipamí, medio plato de sopa y el pescado. Y en falsa calma y tras dejar un firmamento de estrellas en mesa, azulejos y plato, tan naif como comestible, nos retiramos al baño a remojar los ánimos.



4 de abril de 2013

El Amorado.



No me negaréis que ser madre es como estar en la casa de Gran Hermano, todo se magnifica.

El dolor de un hijo te duele a ti más, las alegrías las disfrutas el doble, las rabietas las sufres de manera proporcional...

Hace poco, me preguntaban si de verdad no había tenido, de forma fugaz, leve, pero sentido al fin al cabo, en un momento de agobio o estrés enloquecedor, el pensamiento de que sin ellas estaría mejor. Y no. Verdad es que me lo preguntó alguien que no es padre...porque no me cabe en la cabeza pensar eso, al menos de momento, cuando llegue la temida etapa espinilla ya veremos.

Que nos cambia la vida, y que el día que cierras la puerta de tu casa y te abren las del paritorio ese día desapareces del mundo como "una" y te conviertes en "erase una vez una señora a un niño pegado"...pero tan ricamente que lo haces todo, y todos tus valores, metas y objetivos caen cual castillo de naipes, el niño o los niños llegan como ventisca que tambalea tus cimientos o como una ola, de fuerza desmedida... Pero qué feliz que eres. Sin ironías.

Pues bien, una, que peca de ser corriente-montonera con gracia, eso sí, se siente pava e incluso orgullosa cuando ve que los bellezones que tiene por hijas, porque lo son, se están convirtiendo en unas rompecorazones.

Como veis, la objetividad y la falsa modestia viene de serie al adquirir, en este caso parir al niño.

El otro día, en el coche, mientras que mama mediocre conducía camino de la casa de la abuelita, mis hijas mantenían un balance de rechazos a su favor, que me dejó, cuanto menos, asombrada. Con seis años han rechazado más que su madre en toda su vida, y en vez de sentirme fea, me sentí orgullosa. Que conste que la palabra rechazo no me gusta, pero es que es la que usan ellas...lo sé, estas niñas ven demasiada serie glitter.

Pero desencajada me quedé ayer en el supermercado...y muerta de la risa, las cosas como son, cuando una vecina me confesó el amoramiento que siente su niño por mis hijas.

Lo gracioso del tema, es que el galansote tiene tres años, considerando que mis peques tienes seis, simplemente es un valiente, porque cuando tenga 33 y ellas 36 tan sólo serán tres años...pero ahora mismo le duplican la edad.

La madre del falleninlove asegura que no las distingue, por lo que esta enamorado de un tándem inseparable (Berrinche y Coletillas), que echa de menos (según me confesaba) entre suspiros cuando ve la televisión o camina por la calle:

-Echo de menos a Berrinches, ay...y a Coletillas también, hace mucho que no las veo.

La etapa niño también es Granhermaniana, el mucho posiblemente sean horas, pero tooodo se magnifica cuando eres pequeño y está enamorado ¿o no?

Lo que más enfadaba a la madre del estado de ensimismamiento, me contaba mientras me mostraba incapaz de contener las lágrimas de la risa, es que ella sabe cuándo están cerca mis hijas porque su niño empieza a hacer caras raras, y a decir cosas extrañas y cuando las Glitter están al lado, se mete en cualquier rincón en el que esconder su palpitante corazón de amorado, con la excusa de que está cansado...la emoción de ver a sus amadas le embriaga. Qué romántico.

Y digo yo...¿esto pasaba antes o es cosa de la evolución que un retaco galansote de tres años caiga en las redes del amor?