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15 de enero de 2012

Madrerosi vs Madrepinza.

By Yolandica

No encontrar a la rosi y a la pinzas dentro de la variopinta fauna de las madres sería como un jardín sin flores.
La gran diferencia de madrerosi y madrepinza es que la primera es de manual y de utopía (aunque haberlas haylas) y madrepinza está curtida, demasiado, en estas lides maternales:

-Madrerosi es una madre abnegada, es la que se levanta sin rechistar ante la llamada del niño porque, se ha meado, tiene sed, siente miedo-sientogente-sientoquinse-sientoveinte, está malito o simplemente para ver a su retoñico soñar con los angelitos. Es la que no molesta al padre que duerme plácidamente, y lo arropa cuando pasa por su lado en cada viaje de ida y vuelta a la cama. 
-Madrepinza si tiene una noche de estas en el segundo viaje ya le ha dado una coz al maromo para ver si  despierta, narices, y oye entre ronquido y ronquido al niño. Si al pasar, en uno de los viajes, le diera un beso a su respectivo, te aseguro que se lo daría en pleno oído, de los sonoros y en metralleta, jeje seguro que se despierta XDDDD.

-Madrerosi dispone de un plan estratégico matutino que elabora todos los fines de semana. La noche anterior prepara la mesa con el desayuno, se levanta una hora antes, prepara zumos, café y tostadas, almuerzos de niños. En los aseos, los uniformes del cole están dispuestos y etiquetados con el nombre de cada uno de los retoños.
-Madrepinza va a salto de mata, por lo general se toma un café helado, prepara desayunos mientras plancha uniformes, le pone la falda de pliegues al marido mientras se mal coloca la pinza del pelo y se queja del sueño que arrastra esa mañana.

9:00 HORAS
-Madrerosi llega siempre seis minutos antes de que suene la sirena, mientras, espera pacientemente y juega a la vez que enseña a sus niños la valiosa lección de cómo hacer una buena fila india, lo valioso de ser el primero y la importancia de la puntualidad inglesa.
-Madrepinza, nadie sabe quién es ni qué cara tiene porque llega cinco minutos después de que suene la sirena. Por supuesto no sabe lo que es una fila porque nunca la ha visto. En pleno sprint hacia el cole recuerda que Miguelito no lleva almuerzo y le compra un paquete de donetes (mal, madrerosi ha hecho bocatas de pan que ella mismo amasó)
17:00 HORAS
-Madrerosi lleva esperando diez minutos en la verja del cole, esperando con toda el amor que le salen de sus adentros que sus niños le cuenten la jornada. Mientras, comenta al resto de madres lo buenos que son sus nenes, lo bien que leen, suman, restan y lo bien que le comen.
-Madrepinza, después de una mañana de perros en el trabajo tiene poco humor, llega dos minutos antes y desea con todas sus fuerzas que los niños salgan cansados y no les apetezca ir al parque, entre otras cosas porque ha olvidado la merienda. (Madrerosi lleva además de bocatas,  fresitas cortadas en un tupper, no se lo digas a la pinzas que es peligrosa). Sólo escucha medio minuto del discurso de madrerosi, se queda en shock-traumático o simplemente lo parece.
20:00 HORAS
-Madrerosi sueña con el momento del baño de sus retoños, es la que prende velas para dar ambiente al baño y la que de fondo armoniza la escenita con los maravillosos cantajuegos, nunca tiene suficiente.
-Madrepinza  llega al baño con las ojeras hasta las rodillas, en la rebosante bañera de agua con jabón Miguelito decide hacerse pis a la vez que escribe con el mismo su nombre en la espuma. La pinzas llora desconsolada y continua su tarea.

22:00 HORAS
-Madrerosi escribe en su blog lo maravillosa que es su vida de madre y lo que le llena el alma y se permite el lujo de aconsejar a madres primerizas.
-Madrepinza cae exhausta a la cama, antes de caer y en pleno vuelo ya está roncando. No está ni pá blogs ni pá redes sociales, su vida esta llena de horas ocupadas.

Lo mejor para la maternidad será darle un poquito de normalidad y no estar poseída por ninguna de las dos anteriores. Yo en ocasiones, veo madrerosis.... y a la pinzas también.

NOS VEMOS EN BABIA.

10 de octubre de 2011

Quiero ser madre-julipán.


Hola embabiados, 

Sí, lo sé, no tengo por costumbre poner vídeos, pero cómo describir a la perfecta madre-bocata, como pretender  ser una super-madre-merienda, sin hacer mención al Gran Julipán y a la Señora de la Butifarra y el Pernil.
Cuando estás en el parque, el momento sacar merienda del bolso es una ocasión en el que se masca la tensión y la rivalidad entre todas los clanes de las madre-parque. Es un instante de alta tensión, que se puede cortar con un cuchillo y donde los movimientos los recordarás ralentizados. 
Sentadas en un banco, de pie junto al tobogán, sentada en la terracita de cualquier café, una buena madre-parque aprovecha el momento idóneo para desenfundar el bocata de su niño y deslumbrar al resto de la manada con su elaborado y amoroso BOCATA. La magia del momento estriba en quien lo saque primero, pero también en el que acapare más miradas, por eso, en el parque de mi casa (que no es particular, cuando llueve se moja como los demás) hay una verdadera, dura y estresante competición.

Como todo buen concurso que se precie, existen los siguientes galardones:

.Premio al bocata más grande.
-Premio al bocata más elaborado.
-Premio al bocata más oloroso.
-Premio al bocata Tres estrellas Michelín.
-Premio al bocata clásico.
-Premio al bocata innovador.
(Se están estudiando otras categorías)

Alguna que otra gran-madre-merienda ha acumulado, en la misma edición, varios premios. La conozco, y sé que no trabaja, se dedica a sus labores, entre ellas:

 "La investigación intensa del bocadillo casero: estructura, desarrollo y resultado".

También sé que es la culpable de atraer a las avispas, su niño por casi muere devorado por tres de ellas, atraídas por el fuerte olor a chorizo de cantimpalo. Pero ella, orgullosa de sus conocimientos, nos ha confesado al resto de madres:

- Hoy mi Allan come proteína -confesaba mientras que nos guiñaba el ojo.
-Amén -hemos rezado el resto de madre-mediocres-merienda.- "De chorizo y avispa".

Estoy en clara desventaja, ¡¡¡Gran-Madre-Merienda, yo trabajo!!!!, no puedo dedicarle tiempo, soy tan nefasta que bajo de merienda un batido y unas galleticas, que meto, sin precaución y decoro, en el interior de mi gran bolso (también te digo, que en cuanto saco las galletas los niños se me acercan como a Hamelín o a su flautista), cosa que tú sólo consigues con las avispas. Aun así te admiro, por tu abnegación, por tu entrega y por tu buen hacer.

Ahí queda eso.

Nos merendamos aquí,



EN BABIA.