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9 de octubre de 2012

Gothic girl.

Este podría ser perfectamente un manual de  Iniciación a How to be a gothic girl , tiempo al tiempo...


Se lo debo a las Monster High, gracias a ellas he vivido un año metida en un bucle salido del mismo Halloween.

Verán ustedes, los hechos acaecieron de esta manera, allá por la Navidad pasada, mis hijas, como supongo todas las niñas de su edad, vinieron suplicándole a los Reyes Magos o a Papá Noel o a la sociedad que los financia, unas muñecas que parecían monstruosas.

Una, que tiene a sus hijas por originales y de gusto poco común se confió, y aún a pesar de ver en los catálogos de jugueterías las muñecas en cuestión, se esperó a última hora, proezas de las mías, para ir a por ellas.

Cuando acudimos a dos días de la visita de sus majestades descubrimos que había padres que hacían cola para conseguirlas toda la noche en las puertas de los grandes almacenes y que incluso se había llegado a las manos por el afán de algún papi valiente en conseguir a su retoñas, con todo el amor de sus puños, el juguete en cuestión...y me acordé de una peli de Schwarzenegger.

Yo en esta vida sólo he hecho cola de noche por una cosa, y eso fue para conseguir plaza en le escuela de idiomas, y lo hice porque tenía 15 años, mis amigas estaban conmigo, tenía el consentimiento de mis padres y prometía ser una noche divertida. Evidentemente, la cola para conseguir las Monster no cumplía los mismo requisitos y me parecía una locura, no pasó nada, Sus Majestades de Oriente vinieron con otros juguetes y fueron bien recibidos.

El transcurrir del año pasó gracias a los cromos-tarjetas y su álbum. Y una duda...¿de dónde había salido esta moda?

Porque hasta ahora, mis hijas bebían los vientos por unas haditas pizpiretas que cagaban purpurina y veían en televisión, pero a las monstruas en cuestión no las habíamos visto jamás...bueno en foto...de dónde venían pues... ¿he oído genial campaña de marketing?

No voy a ser yo quien lo critique, ya que me he visto arrastrada este verano por la locura del látigo y del azote, pero yo sé leer, y me llega más información que a un niño, y os aseguro que las Navidades pasadas no vi un sólo anuncio de las monstruitas..

Porque, tan grande ha sido el fanatismo de mis hijas por las siniestras high, que me hicieron elegir mi preferida, escogí el cromo de una que llevaba gafas azules, Berrinches era la Loba y Coletillas "Racu" Laura (Dracu-Laura en las estanterías) y juntas, con los tres cromos, hemos pasado tardes imaginando historias de amor...si es que les pierde el tema aunque sea pasado por telaraña.

Resulta que desde este verano hemos descubierto dónde emiten la serie. Dura apenas diez minutos el capítulo, hecho que aún me hace pensar en la genial campaña y que me pregunte qué fue primero: el cromo o el episodio.
A Berrinches ahora le gusta la vamira (léase vampira) y resulta que la monstuita aplicada de gafas que me elegí es una zombie, que está chepada, se comunica con eructos y tira moscas por la boca...si es que siempre fui un lince eligiendo...

Desde el pasado diciembre mis tardes son lúdico-tenebrosas.

Yo que pensaba que el percentil rosa del cerebelo de mis hijas se incrementaría en niveles preocupantes, por su gusto por el amor y los amorados, se ha visto reprimido por un incremento en lo tétrico y el gusto por lo gótico, y ahí es donde tiemblo, porque solo imaginarme a mis hijas vestidas como a ciertas niñas en una convención de presidentes, os lo digo, de entrada me llega a poner los pelos como escarpias, pero ese es el objetivo de lo cadavérico, ¿no?

Como a día de hoy todavía no he visto en NINGUNA estantería de ninguna juguetería las muñecas de marras, no he podido hacer acopio, por lo que mi oferta de habrá Monster en el cumpleaños, pasó al santo, del santo a cuando os portéis bien todo un día seguido, y de este a cuando se caiga el diente...pero me veo alargando a, nuevamente Navidades. Y sigo pensando que la escasez de las muñecas es puro marketing, porque el deseo por tenerlas no ha descendido, todo lo contrario.

Me veo haciendo mi segunda cola nocturna de aquí a dos meses...

 Pero de momento, ¿os imagináis de qué quieren disfrazarse en Halloween? Yo me pido de zombie.







24 de noviembre de 2011

La pareja ideal.


Ante todos ustedes la gran pareja de mi infancia la Nancy y el Lucas.

Cuando era pequeñica , siempre aclaro lo de la edad porque de tamaño era tirando a grandona (palabra que utilizaban para definirme y que ODIABA y ODIO a rabiar: “La Yolandica es grandona”  (los sufijos –ica y –ona deberían de estar prohibidos,  por ley orgánica,  usar en la misma frase y refiriéndose a lo mismo), vuelvo cual boomerang, cuando era pequeñica mi gran compañera de fatigas e historietas, mi confesora, mi gurú (ya van tres, Espinete, rubia de Vacaciones en el mar y ella), mi amiguica del alma era mi Nancy pelirroja. Su armario lleno de vestidos era un referente de moda a seguir y desear  para cuando  Yolandica fuera mayor, por supuesto,  tomé nota: en mi fondo de ropero adulto nunca debe faltar una bata de cola con lunares verdes tan imprescindible en el levante español para tardes de fiesta y finos…

Mi madre, en el tema muñecas, nos dio  la lección de cómo ser selectivas dentro de sus gustos autoritarios, sí, mi madre era una especie de Hitler en el tema muñeca:

MUÑECOS PERMITIDOS :)
-Barriguitas, las tuve todas, la estantería barriguitas era una fiesta de la ONU en todo su folclórico esplendor. Sobre ellas arreciaba una gran prohibición, nodesnudar-nolavarcabezas-noromper.
-La Jesmarín, esa muñeca que tenía un botón en la barriga que cuando lo apretabas su cabeza se movía, un derroche de tecnología fina donde lo hubiera. No hubo prohibición sobre tal muñeca, tampoco me gustaba, la verdad.
- La Alina, una muñeca pequeña rubia que la cogías de la mano y caminaba. Prohibición: nolavarcabeza. Esta muñeca la tuve hasta en su versión monja (tuneada por mi tíaYooo tengo una tía..., que siempre ha sido muy creativa a la par que parlanchina)
-El Mocosete. Lo que más me gustaba del Mocosete es que tenía carta blanca. Consecuencia: pelos grifaos para arriba desde el primer minuto, cara rallada con rotulador y demás despropósitos.
-El Mocosín: por supuesto, donde estuviera su hermano el también, que a mi madre lo de separar familias no le hacía gracia. Carta blanca.
-Muñecas militares: la gracia que le hacían, inversamente proporcional a la mía.
-Nenucos: prohibición total y absoluta de tocar-lavar-quitarprecintodelpelo.

MUÑECOS VETADOS :(
-La Barbie, descripción de mi madre: esa "secaja fea" no sé qué le veis...
y por supuesto
-El Lucas........¿?.....¡qué madre más cruel, separar a esta pareja!!! nunca quiso comprarlo el porqué, nunca lo sabré, supongo que era chico y mi madre  no quería que jugara con chicos aunque fueran muñecos....

Yo que siempre he sido amante de las historias de amor imposibles, pero con momentos de felicidad-plena, intenté buscar a amigas que tuviesen un Lucas en su vida, para que mi Nancy se relacionara, claro. Qué pareja más fantástica que hacían, qué primer damo más discreto y avanzado para la época machista que tenía encima. No debe ser fácil aceptar que la famosa es ella y que siempre va a estar a su sombra. Porque reconozcámoslo, primeras damas conocemos muchas: la Bruni, la Obama, la Sonsoles, incluso la Elvira...pero ¿al señor Merkel o al sr. Thatcher quién tiene el gusto...?
Es por eso, que apreciaba más aún a Lucas, discreto, elegante, guapo...y aquí mi siguiente interrogante, este por supuesto es contemporáneo, ¿sería mi Lucas un primer damo como el duque de Edimburgo (pero en guapo) novio de mi Nancy, o sería Lucas el amigo gay de la siempre guapísima Nancy y por eso aceptaba de buena gana su papel de segundón en esta bonita historia?
Claro, la indumentaria setentera que llevaba me brinda a pensar que mi pesquisa segunda es la correcta, pero no lo sé con seguridad. 
Si los veis un día de estos  se lo preguntáis, que tengo yo esa duda...


Nos vemos
EN BABIA