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11 de marzo de 2012

Cuando el parque vino a mí.



Me he reconciliado con el parque.
Bueno, en realidad, ha sido un acercamiento, un limemos asperezas, un dejémonos de este sin sentido y unámonos, un amémonos hasta la locura...no ya me he pasado.

En realidad el parque me ha captado, sí así, como una secta. Y ahora, oh madre no-parque!, no concibes tarde sin parque, ni parque sin colegueo madreril.

Muy en consonancia conmigo misma "Donde dije Diego ahora digo Aurora, por ejemplo" y lo que dije " A Dios pongo por testigo que yo nunca seré madre-parque" pues chupa del frasco Carrasco y donde dije "Yo-no-soy-clan", pues hete aquí, de cháchara materna profunda y demás sinvivires.

Y que conste que me sigue haciendo úlcera en más de una ocasión, encontrarme helada como un pollo, aguantando tifones y chuzos de punta pero es que el parque cumple el objetivo, llamémoslo:

-Cansar a las bestias.

Y además de regalo (que me gustan a mí las ofertas) viene con dos objetivos más:
-Evitar zafarrancho en todas las partes del hogar familiar.
-Reducción de: Yo lo queriba! Yo lo teniba! Yo lo que fuere! en tono insufrible al límite o no de la temida colleja-themselves, también conocida como la colleja con retorno, si peque1 da a peque2, peque2 da y viceversa. (Conste en acta que he dicho reducción no supresión).

Pues bien, en plena charla de madres y coincidiendo con el día de la mujer trabajadora, un comentario de una madre, que debió pensar que soy un desastre, metió el dedito en la llaga, en la de la madre que sale a las 7:30 pintándose el colorete en el espejo del ascensor y el rimmel en el espejo retrovisor mientras se abre la puerta del garaje.

-Tú hija lleva el pantalón al revés.

Y se hizo el silencio,
y llegó el vacío.
Y de mi corazón brotó una zarza
y de mi lagrimal un aspersor
que cubrió la nada 
y que regó el vació
de llanto y hastío.
:´(

-Yo es que trabajo...snif, snif, snif. Salgo temprano de casa y, y snif, snif, snif, NO LAS VISTO YO!!!

Ese simple comentario y el comprobar que el escudo del cole lo llevaba mi hija en el culo me hizo llorar más y ser clan. Fue un "mezclemos nuestras lágrimas y hagámonos hermanas de lágrima forever and ever". Y así surgió amigos la conclusión del día, ser madre trabajadora me hace sentir mala madre.
 Y es que una tiene un vicio mu malo, y es ser poco o nada organizada. Por las noches no soy persona, soy una walking dead, más dead que walking las cosas como son, y si algo me hace andar te aseguro que es el hedonismo que me maneja a esas horas, y a mí me gusta leer, ya sea 2.0, ya sea un libro, ya sea el Vogue del mes, pero necesito letras por la noche aunque sean en la sopa.

Consecuencias drásticas y dañinas a mi vista cuando recojo a las niñas al día siguiente:
Peque1: Tiene gimnasia (bien lo recordé y dejé preparado deportivos, calcetines, chándal...oh-oh, Oh-Dios-Mío, el coletero, no dejé coletero!!!

Pasarela peque1: Peque1 viste un horroroso chándal táctel, de un socorrido color rojo y negro espantoso (hasta ahí todo bien). Como complemento decora su cabecita con diadema con lazada en cuadritos vichi azul celeste y blanco.
Sentimiento que genera: Ay, hija míia!!!

Pasarela peque2: Uniforme del cole y oh, diadema del disfraz de Blancanieves (sí el de raso rojo y el lazo plantado).
Sentimiento que genera: Propósito de enmienda: esta noche lo dejo todo a-ta-do.

Mañana volverá a ser una utopía y volveré a soñar con esos seis aciertos en la primitiva que me permitan una reducción de jornada, o qué narices, ser madre en las primeras horas del día, alejar al padre de la cesta de las diademas (en sus manos una caja de bombas es menos peligrosa) y en el resto de horas dejarme llevar por lo que surja...ains.

22 de febrero de 2012

Como vaya verás


Esa era la amenaza de mi padre ante cualquier charla acalorada, discusión o pelea que tuviera con mis hermanas, de una en una o con las dos, poco me estresaba la multitud contra la que luchar.
Evidentemente, ser la segunda de tres significa sentirte como el jueves, siempre en medio, pues en ese plan me encontrabais, dando y recibiendo, (en realidad más lo segundo que lo primero), por lo que el mote que me puso mi madre de Bocabierta era realista como la vida misma.

Cuando la niña sirena se activaba  sólo se desconectaba de dos maneras:

-Con el "como vaya verás" de mi padre desde la lejanía.
-Con la galleta de mi madre.

La verdad sea dicha, con el "como vaya verás" entrabas en una especie de PAUSE momentáneo, poco eficaz, porque se desbloqueaba la pausa y la algarabía volvía cual boomerang.

La galleta tenía su misterio, lo sigue teniendo, que entre todas las que te estaban cayendo la distinguieras a la primera y en forma de pellizco retorcido, una mano independiente de un cuerpo que seguía en la cocina amasando croquetas,  te sacara en volandas del remolino de niñas enzarzadas entre sí, no me negareis que es un chapter mínimo del That's Incredible!
Eficaz 100%. La trifulca cesaba.

Las galletas de mi madre no avisaban, eran felinas de movimiento y silenciosa como una sombra, de la nada te caía y a la nada volvía.
El "comovayaverás" era de naturaleza noble. Siempre avisaba y no porque se anunciara más que un trailer de película mala, sino porque por el largo pasillo de casa el comovayaverás iba expulsando un poltergeist que vomitaba acciones escatológicas en todo el santoral y en  una fémina de virgo dudoso (sí, mi padre se cagaba en la virgen del triki-triki O.O)

El día que el "comovayaverás" se hizo realidad me activó un sensor en la cabeza que hasta entonces no me lo habían presentado. Me dio la risa. Sin parar, sin pudor, con lágrimas y con dolor de barriga, como hay que reírse en esta vida, con ganas y cesando con un ay para volver a arrancar. Fue un ataque tan de sorpresa, que con ese gran derroche de hilaridad y esa maravillosa cascada de carcajadas expulsé al poltergeist hecho cuadricos y mi padre volvió al fútbol oe-oe con un "que no tenga que venir más".

Ese día me presentaron a la palabra estupor. Yolandica-estupor caradetumadre; estupor caradehermanas- Yolandica. Encantada.

La genética, que es caprichosa y vengativa (todavía nos regala el rabillo del culo para que nos duela cuando caemos) me ha dotado del "comovayaveréis", la galleta ha evolucionado en

TACHÁN

La mirada bastaya: dícese de los ojos que se casi salen de sus cuencas para indicar la ira, que se tornan encarnados para mostrar la furia y que se muestra en un movimiento que va del soslayo al frente en un pis-pas. 
Efectos: PAUSE momentáneo. Acompañado de un paso al frente causa dispersión.