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19 de abril de 2012

La niña que odiaba la tabla del siete.



Qué cosas, cuando yo era pequeña estaba segura que cuando llegara 2012 los coches volarían por las carreteras, yo sería muy vieja y sin duda alguna, tendría un teléfono rosa en la cocina.

Me equivoqué.

Ahora que soy algo mayor utilizo teléfono móvil pero no hablo, tecleo. El comunicarse tipo morse ha vuelto gracias al Guasap y los teclados de los teléfonos han evolucionado a un ritmo superior al grosor de los dedos humanos. Los coches siguen sin volar, aunque el precio de la gasolina esté por las nubes.

Cuando aún creía en los Reyes Magos, en el ángel San Valentín que disparaba flechas de amor a las parejas y en el lobo de mis pesadillas, estaba segura que cuando fuera mayor fumaría, me pondría faja y conduciría.

También estaba convencida que el cantante de Spandau Ballet se enamoraría de mi locamente y que me cantaría True bajo mi ventana, a lo tunero romántico y que Simon Le Bon sufriría tanto por mi noviazgo que se haría un Wild Boy, pormiculpa-pormiculpa-pormigranculpa, y se ataría a una noria de agua del dolor tan grande de corazón...y como siempre he sido justa y no me gusta el sufrimiento, los dejaría a los dos, cantando Shout de Tears for Fears, yéndome con el ritmo y soñando con tiempos mejores.

Hace mucho tiempo, cuando como héroe tenía a una naranja futbolera y a un erizo rosa, tenía claro que me peinaría como Farrah Fawcett, vestiría traje blanco y que usaría tacones, a poder ser de lunares como los de mi vestido de gitanilla.

Allá por los tiempos en los que me tumbaba mirando al cielo con la esperanza de ver un ovni o a la virgen de Fátima estaba segura que el futuro sería mañana, que el sol brillaría y seguro sería un día más.

La niña que odiaba la tabla del siete soñaba con ser bajita y no ser la encargada de medir a sus compañeros de clase por ser la más alta y la favorita del que se cagó en la mierda de la democracia que cambió el mapa de España. También soñaba con dar volteretas sin pensar que se rompería el cuello en cada volteo.

Aquella gran peque que tosía colacao al punto de la asfixia creció pensando que Es-pa-ña-es-la-me-jor, que Lola Flores era única pegando patadas a la bata de cola mientras giraba y que nadie la haría llorar más que las canciones de amor de Rocío Dúrcal.

Aquella niña se imaginó escribiendo...

Aquella niña creció soñando con historias fantásticas...

Aquella niña se hizo mayor...
                         
                                             y de mayor sigo soñando...
                                                                     
                                                                                    que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.


ENTRADA NÚMERO 99 :)









8 de junio de 2011

¿Dónde están mis sueños, matarile, rile, rile?

Saludos embabiados,
Ahora mismo, sin pensármelo dos veces, dejando atrás el sentido común, mis normas, mi rutina, mis remordimientos, mis temores y sobre todo, mi dieta, le hincaba el diente a tremendo muffin. Al pie de página os pondré el enlace de un  blog maravilloso de recetas para golosos que he descubierto ahora mismico, y a Dios pongo por testigo!!!, que cuando termine esta maldita dieta, que me está dejando con tipo y sin humor, me pondré con las manos en la masa, como Elena Santonja, para jugar a las cocinillas, y después, en el calor del hogar, y junto a los míos, devorar mis obras mientras me ceban con elogios sobre mi maestría reposteril.

Cada vez me acuerdo más de una niña pequeña (de edad) que soñaba con ser mayor, con fumar, lleva faja y conducir,  que divagaba sobre su futuro profesional, un día quería tener una tienda de chorizos y tacones (dos tiendas en una), otra soñaba con ser escritora, pastelera, cantante, madre responsable, ser extraterestre mala como Diana de V...vamos, que ya desde pequeña tenía las cosas bien claritas, y me pregunto, ¿estaría orgullosa de mí misma si pudiera hacer un viaje al futuro y observarme?
Y es que mi vida entera es una contradicción, si hay un lugar con el que siempre soñé, y me encantaría conocer es Nueva York, ¿qué me lo impide?, mi TERRIBLE miedo a volar. Que no soy persona, que cierro tanto los ojos cuando el avión despega, que es posible que un día me salgan por la nuca...Que rezo más que las Clarisas, sin parar, un Padre Nuestro, y otro, y otro, y otro...vamos hasta que llego al destino. Que estoy en todo momento escuchando el sonido de los motores por si se paran. Que viene turbulencias, vuelvo a sacar mis ojos por la nuca, y veo al señor de atrás que va tan tranquilo, ¡¡¡Por qué va usted relajado!!!¡¡¡¡Vamos a morir!!!¡¡¡¡Cómo esto se caiga no se libra nadie!!!!
Tarea pendiente, cruzar el charco, para alcanzarla, otra tarea pendiente, superar el miedo a volar.

Lo de la tienda de chorizos y tacones, he decidido abandonar el sueño, y dejarlo como lo que es...que los sueños, sueños son...
Madre responsable y pastelera, realizado!!!!
Escritora, bueno, nunca he dejado de escribir...
Ser extraterrestre como Diana de V, mala a rabiar, con los pelos grifados, y con un mono rojo que me siente genial y una voz que suene doble, como si estuviese acoplada...de momento, no lo rechazo, ni lo mando al cajón desastre, porque en cierta medida, no sé por dónde cogerlo...pero algo se me ocurrirá, que siempre he querido yo ser mala, y nada, que no lo consigo, ¿o sí?...aquí pega poner una carcajada malvada, JA JA JA JA JÁ!!!

Voy a escribirte y a contarte;

Querida Yolandica, te escribo desde el futuro, créeme, he hecho lo que he podido, pero no todos los sueños se han realizado de momento.
Estoy adelgazando para meterme en el mono rojo, que La Diana estaba muy flaca, hija, y no insistas, no me pondré tu adorada faja marrón, que en estos tiempos, está algo demodé (como la palabra).
Fumar fumé y lo dejé, ya sabes, soy esclava de las tendencias, y ahora, tampoco se lleva eso. Pero no llores, conducir, conduzco...mal, pero tengo el carnet rosa, te lo juro!!!! Y ahora mismo navego por mi planeta, sí, que me he comprado uno, y se llama Babia...


PD: ladulcemagdalena.blogspot.com/