18 de febrero de 2013

Catnita Woman Gurú.



En el último episodio, Paquita se armaba de valor para librarnos de la amenazante órbita de un asteroide. Gracias a una magistral sesión de coaching al meteorito, nos libró de giros indebidos en nuestro habitual trayectoria universal.

No había coincidido con su amiga Catnita desde su regreso a la Tierra, por lo que, tras varios días de reconfortante reposo, ya fresca, lozana y cuerda, decidió llamarla, para tomar un cafelito, brebaje que tomaban por rutina nescafeinado, en horas vespertinas, tras ingerir tres pastillas: la del azúcar, la de la tensión y la del dolor pasajero.

Su amiga no contestó a su incesante llamada, hecho que alertó sobremanera a nuestra heroína ya que Catnita era de las que colgaba el móvil al primer tono del fijo. Sin dudarlo un segundo marchó a casa de la pies de gato.

Ya allí, tocó el telefonillo tres veces seguidas, fruto de la impaciencia que la caracterizaba y quizás también de un terrible temor y al no obtener respuesta, decidió subir, patio de luces arriba, apeada sobre su carrito sideral. Si algo no le fallaba a nuestra permanentada amiga era su séptimo sentido, superpoder adquirido de nacimiento, fruto del amor entre un sexto sentido hiperdesarrollado y una cabellera de rizo ultrasensorial.

 El abandono en casa de Catnita era evidente, su amiga se había esfumado en oscuras circunstancias, ya que en iluminadas no hubiera dejado sin fregar los platos.

La llamó a gritos por todas las habitaciones, hasta que un hilo de voz contestó:

-Aquí Paquita, ayúdame...
-Pero ¿dónde estás chiquilla?
-En el portátil niña...mira en el portátil...

En él, pudo ver Paquita a su amiga. Catnita se había convertido en Gurú Social Media.

Bajo ella colgaba una bio repleta de hashtags...y humo:

Catnita Woman
#socialmedia #apasionada #reinventándome #feliz #emprendiendo que es #gerundio

Aquella bio era cegadora a la par que poco original. Cuenta la leyenda que si lees más de tres bios similares seguidas, el ordenador te embebe, y donde antes había células ahora te crecen pixeles.

-Pero Catnita, amiga mía...¿qué te ha llevado a esto?

-Niña, no lo sé, publiqué las 15 reglas para ser una heroína de a pie, me metí en un bucle de normas: que si las diez básicas para andar por paredes a 90 grados; que si las siete imprescindibles para ser un ama de casa influyente; que si los 20 pasos necesarios para dar una veintena...cree una cuenta en el twitter, empecé a escribir con una almohadilla delante de toda y cada una de mis palabras dentro de 140 caracteres y cuanto más indescifrables eran mis mensajes más seguidores tenía...el día que publiqué  una infografía con las 10 normas básicas para hacer la cama perfecta la pantalla del ordenador me tragó.

-Y cómo se está en esa esfera?

-Pues mira, Paquita, me tratan bien, la vida del gurú es dichosa...eres una especie de celebrity que está en todos los saraos, todos tus discursos deben contener unas palabras clave entre las que no puede faltar "las claves del éxito", y el resto es darle pericas al olmo, lo que viene siendo ruido, cuanto más hagas, más se piensan que sabes los que no saben nada.

-Entonces, ¿te saco o no te saco?

-Mujer, es que me he dejado las pastillas de la tensión encima de la mesa...mira que si me da un parraque y me quedo pixelada de por vida...o de por muerte...

-Pues mira Catni...en estas no me imaginaba yo...me he visto montada sobre bucles, he desviado meteoritos....pero desembeber y desengurizar, todavía no lo he hecho.

-Si quieres te doy las tres normas básicas...

-Catnita!!! expulsa los pixeles que hay en ti!!!

No fue fácil la tarea, tuvieron que sacar la olla de las pociones mágicas y echarle unos cuantos algortimos, cuarto y mitad de sentido común y una pizca de hashtag...y como resultado, una Catnita desembebida transformada en código html. Para hacerla revivir en carne y hueso, Lucio Caminante del Cielo, nieto de su amiga Paquita Cuchillos, informático en sus ratos libres, necesitó una tarde y parte de la noche.

Catnita está convalenciente, de vez cuando expulsa tres reglas básicas y unas palabras clave pero mejora favorablemente...poco a poco está logrando un posicionamiento mediocre con la esperanza de resultar invisible ante cualquier buscador.




Inspirado en esta entrada de Accidental Mente .









11 de febrero de 2013

El lunes.



Cuando Dios hizo los lunes sabía lo que se hacía.

El lunes es el día asqueroso por excelencia. Sí. Ya por el sólo suena mal, lunes, repite conmigo, lunes...puff que mal que suena...es que además lo es.

Cuando se decidió crear el lunes, Dios sabía que tenía un sentido. Cualquier día de la semana es mejor. Por lo que considerando que nos quedan seis, la estadística de que tu felicidad se incremente crece día a día...yo en un jueves ya estoy pletórica...y aunque la ojera me cuelga por la barbilla, el espíritu y la fe en el fin de semana me hace levitar y sobrevivir a lo que queda. Y porque todo yin tiene un yang...los viernes tienen su maravillosa razón de ser sólo porque existe un lunes.

Lo peor de un lunes es que suele ser el día en el que confías empezar todos tus proyectos más costosos, total, ya que es asqueroso, lo mismo da...por lo que suele ser el día en que:

-Empiezas la dieta.

-Dejas de fumar

-Decides ir al gimnasio.

-Decides dejar de ir al mismo.

-Pides cita al ginecólogo.

-Pides cita al dentista.

-Caminas durante dos horas.

-O no lo haces y te lamentas por ello (es lunes, quéjate libremente)

-Entras a ese curso que te da pereza infinita.

-Limpias el altillo (esto o lo haces un lunes, con todo lo que conlleva, o no lo hagas)

-Decides beber dos litros y medio de agua.

-Pasas medio lunes haciendo pis.

-Decides poner en práctica El Secreto y visualizar un Gran Lunes...lo que viene siendo perder energía y esfuerzo de manera voluntaria, no existe y si así lo fuera que se pronuncie..o que calle para siempre.


Tranquilos, suelen tener 24 horas. Esa noche, la del lunes para el martes, todo y digo TODO se verá distinto.

Lo bueno de los lunes es que la mala cara, el mal genio y andar pisándote el espíritu está excusado y a un comportamiento mortecino, obtienes un "Estamos de lunes..." comprensivo.

Si algo tiene este día es que es el día de la comprensión...todo el mundo entiende que todo pueda suceder un lunes...como que el Papa dimita...lo hace un lunes y tiene su sentido, si hubiera sido un martes otro gallo cantaría.

Por lo que considerando que quedan escasas horas para terminar el peor-de-los-días-jamás-creados el espíritu positivo, la esperanza y el yupihey vuelven a mí cual boomerang, tras un asqueroso lunes.

Que tengan ustedes un feliz martes.






7 de febrero de 2013

El pánico.



Estoy en zona de pánico.

Estoy tan aterrada, tan acojonada y tan cansada que estoy empezando a temer, si ahora, que parece que todo está siguiendo la trabajada línea que me había marcado, merece la pena.

Aquí va la razón por la que no he publicado en una semana, a la que le he dado mil vueltas, porque no quiero ofender a nadie, porque esto no es más que un miedo más y mi anormal forma de afrontarlo...aquí va:

Creo que quiero ser maruja. Hala.

Sí, pero maruja de pro. Orgullosa de serlo, de gritarlo a los cuatro vientos, maruja-maruja, de rulo, escoba y hogareña voluntaria. Maruja no es una situación, estar en casa no te da esa virtud, maruja se nace y con el tiempo te formas. Es una actitud y una aptitud. No se crean ustedes que cualquiera sirve para el oficio.

Ser maruja es atemporal, puedes serlo con cuatro años, cuarenta e incluso ochenta. Maruja se lleva en el espíritu, en la carcajada con grito y en contar una información del tirón al punto del ahogo, con golpe en el pecho y guiño para aseverarlo.

Sí, quiero ser maruja porque yo lo valgo.

Y tener una casa decente, sin rincones con monstruos oscuros, sin cubos de ropa sucia, sin montones por planchar.  Sí lo sé, no hace falta ser maruja para ello, pero a mí sí. Quiero ser de las que limpian y después remiran y suspiran para dar gusto a los ojos. Maruja que no tema al viento y que barra, la lará larita, en un bucle de hojas, escoba, polvo y viento, sin importarle un pimiento la pérdida del tiempo, porque si algo tiene ser ama de casa, es que tú eres tu jefa, el hogar tu lugar de trabajo y tu jornada son tus 24 horas, ¿habrá tiempo, pues, para malgastarlo en bucles de hojas??

Deseo ser la que levante a mis niñas, la que las vista y la que las peine, sí, si algo deseo en esta vida es poder peinar a mis hijas todas las mañanas. Porque yo no recojo del colegio a dos niñas, recojo a dos nidos de cigüeña con patas.

Todavía no sé la razón, supongo que será genética, pero la unión del género masculino y los coleteros es una utopía, una ilusión. A mí marido, la diadema, aunque sea de lentejuelas combinada con chándal, le salva la papeleta de las mañanas. Y no lo veo, pero me lo dice mi sexto sentido que las coloca con efecto "como caiga" en el mismo ascensor, sin pasar antes por cepillo.

Sí. Ay maruja, ese viaje de vuelta a casa, a tus quehaceres, a tu pausa café mientras escuchas noticias rosas porque esas son las que te dan vidilla...ay maruja, en ese impasse de lectura al sol mientras que cuecen las lentejas...ay maruja esos botones bien cosidos y esos ratitos para darte a la costura y al noble arte del DIY que tanto te gustaría practicar.

Sí, ya que sueño, me gustaría comer a la hora que el sol lo tengo justo encima, no cuando se va por las lomas y en tu interior vive un león que ruge.

Quiero poder estar en casa y controlar la fiebre de mis hijas, y dejarlas en cama sin moverlas porque están malitas, quiero tener derecho a estar enferma y pasearme en bata y zapatillas por casa, y si no hago nada ese día, pues no se hace y punto.

Deseo ser la que le abre la puerta al cartero, al revisor del agua y mantener una charla -coloquio con el técnico del ascensor sobre todo y sobre nada, ay, esos grandes temas.

Quiero disfrutar de un domingo, sin remordimientos, sin pensar lo que me queda por hacer cuando vuelva...quiero ser feliz...y en este punto de pánico, terror y estrés es cuando mi cerebro me da la solución mental exprés a todos mis males, ser maruja voluntaria.

 Pues eso.


29 de enero de 2013

Seis.



Queridas pequeñajas mías,

Hace 6 años, a las 7:30 de la mañana, con toda mi ilusión plegada en una bolsa de bebés repleta de ropita que os puse dos meses después, me marchaba al hospital. Tranquila y sin dolores, es lo que tiene las programadas. Pero consciente, dentro de mi gran ignorancia, que cerraba la puerta a una etapa que jamás volvería.

Hace seis años ya. Y parece que fue ayer, cuando medio zombi y anestesiada oí llorar con pocos minutos de diferencia a dos bebes minúsculos.

Pese al atontamiento severo que sufría, y con dudas de que el ginecólogo, enfermera o auxiliar hubieran emitido aquel sonido, pregunté si eran mis hijas las que lloraban...sí, soy muy dada a preguntar cosas absurdas en momentos únicos.

No os pusieron sobre mí nada más nacer, me hubiera encantado, y cuando os vi por primera vez ya estabais con gorro y arrulladas...qué pequeñas erais...

Tres horas después, impaciente por volver a veros, me dijeron que una de vosotras estaría dos horitas en neonatos...fueron 15 días.

Para eso no fui preparada. Volver a casa con una sólo no había entrado en mis planes, ni de lejos.

Lo pase mal, pero sobre todo pensaba cómo podrías estar tú sin tu hermana, la que te había acompañado durante tus 36 semanas de vida...y sin mí. Aún hoy tengo ese sentimiento de culpa, de abandono involuntario.

Ayer, cuando os sacaba a peso del coche porque os habíais quedado fritas, me di cuenta de lo que pesaban los seis años...y de lo que medían y mientras subía en el ascensor pensé esa frase tan de madres...qué rápido ha pasado el tiempo.

Cada día que pasa me sorprendéis más. Como cuando la semana pasada una de vosotras me confeso que quería tener un blog para escribir sus historias y colgar sus dibujos, lo haremos, claro que sí, me pareció una idea estupenda. O cuando os inventáis coreografías. O cuando me razonáis como niñas en el mundo de adultos. Cuando cantáis a dúo. Cuando reís, cuando me abrazáis...


Gracias a las dos, gracias a la vida...gracias Elena y Lucía por estos seis años de felicidad.





21 de enero de 2013

Las rebajas


Las rebajas...esas gran desconocidas.

Antaño me consideré la reina de las rebajas. La reina del macro centro comercial y del pequeño comercio. No existía  rincón que mi visión no barriera, de un fogonazo. Tenía un don y encontraba la ganga aunque estuviera oculta entre la Nueva Temporada, por error, descuido o un hecho intencionado. Te lo juro.

Desde que soy madre. Desde que mis hijas andan, no sé lo que son. Y lo sufro. Mucho. Mi bolsillo más.

Los grandes almacenes tienen algo, todavía no lo he descubierto, que enloquecen de forma anormal a mis pequeñas. Por regla general se comportan de forma regular (no me ciega la maternidad, me ciegan las dioptrías) y siendo mediana su acción, mi reacción es acorde.

Nada más llegar, ya en las escaleras mecánicas, el bordillo estático de las mismas ejerce una fuerza de atracción sobre sus culetes, terrible e irrefrenable a partes iguales. Por lo que subir con ellas es avanzar con unas niñas que tienen los pies tres escalones más arriba que el trasero, así hasta que mi reacción deja de ser armoniosa.

Una vez que llegas a la tienda X  (bien podría ser Z) los burros, los estantes y los bajos de las mesas son toboganes, unicornios de colores y lluvia de confetti, yuju.

Desde ese momento, hasta el momento que salga caminito al coche, al grito de arreando, el tono de mi cara será burdeos y mi ojo izquierdo parpadeará de forma independiente y autónoma al de mi ojo derecho.

Intentar cambiarlas en el interior de los probadores me ayuda a practicar idiomas, como el de las ballenas. Mientras que desvisto a una, y aprovechando que tengo la vista ocupada en tan noble tarea, emito un grito, con diversa frecuencia, vibración y suspiro. La onda sonora localizará a la otra. Detectará movimientos reptadores bajo el probador del fondo izquierda y me dirá que es mi hija. Acto seguido, o grito seguido, la onda sugerirá de manera efectiva a la niña que vuelva al redil...o al probador número uno o punto de partida.

Tras dejarte el orgullo y la dignidad en los probadores, te marchas a la zona en la que los ojos se te salen de las cuencas y salivas como el perro de Pavlov ante tanto must have que doesn't have tu armario.

Al cabo de diez minutos de repaso fugaz, de vestirme y desvestirme a la velocidad de la luz y de descuidar  unos minutos la atención a mis fieras hijas, que han decidido nadar estilo crol, braza y mariposa por el suelo de los probadores, yo ya no tengo niñas, tengo dos pelochos, de tanta pelusa adherida.




Señor Amador Ortiga, los suelos de sus tiendas se los niquelan mis niñas...una  oferta especial por evitar el desgaste de sus aspiradoras no me caerá, ¿verdad?




15 de enero de 2013

El evento.

Soy virgo. Y desde que tengo uso de la idiotez más severa,  me creo todo lo que nos caracteriza a los nacidos bajo este signo zodiacal, ya seas de tu padre y de tu madre, sólo porque las estrellas lo quisieron así.

Los dones de un buen virgo, queridos amigos, entre muchos, son la capacidad de organización y su mente analítica y práctica. Nosotros no tenemos tareas por realizar, tenemos un cuadrante de excel con celdas de colores, alegres los hechos y tristes las que no.

Una de las cosas que más me gusta en esta vida es organizar un evento, por muchos motivos, entre muchos, por el estrés generado, que me permite quejarme de lo cansadísima que estoy y la de reacciones alérgicas que me genera...ay lo que me gusta.

Otra, es que me encanta aplicar un protocolo a todo, y el todo al protocolo.

Pues bien, se acerca el cumpleaños de mis hijas...y me están quitando el puesto. Y no son virgos. A no ser que sean dos excepcionales virgos de enero.

Desde hace una semana me están marcando la agenda, me están indicando el número idóneo de invitados (que es inferior al que yo había pensado razón por la cual voy a acatar a rajatabla), el lugar de celebración y la animación.

El tema de conversación normal en el ascensor, mientras se miran al espejo cuando hablan para marcar  la fuerza de sus palabras son:

-Mamá, lo importante no son los regalos...
- Ajá... (digo con el corazón en el puño y un nudo en la garganta).
-No, lo importante es la fiesta...¿y sabes lo mejor?
-No (digo casi con un hilo de voz...cómo las he educado madre, qué valores...)
-Lo mejor de ella es la diversión, sí -dice mientras que sonríe a su imagen.
-(Trago saliva)
-Y la diversión me la dan los regalos.
-(Mátame camión).

Al hilo del monotema, mi otra hija sugiere sus posibles invitadas. La razón de invitar a dos de ellas es porque son enemigas acérrimas. Dos "lideresas" incompatibles. Dos fieras de polos opuestos. High voltage, no mezclar. La razón. El inmenso corazón de una de mis hijas...que mientras se mira al espejo del baño me confiesa, lágrima en ojo y labio tembloroso:

-...porque quiero que sean amigas. Porque en esta vida lo más bonito es la amistad.

Creedme que estoy curtida en las interpretaciones de este par de artistas, pero en esta me están dejando muda.

El colmo de la organización vino cuando Coletillas, convencida de tener el as de su fiesta en su diario guardado, me pidió que leyera en alta voz la siguiente invitación:



Lo hice lo mejor que pude. Carraspeé, hice unas cuantas gárgaras y entoné mi mejor voz. En alguna estrofa decidí poner acento japonés, porque lo pedía la frase.

Cuando terminé, explotó en sollozos y me dijo:

-Yo no quería poner eso!!!

Insto desde aquí al desarrollo de su escritura que florezca ya, porque esta niña se me deprime.


14 de enero de 2013

El armario.



Yo no sé a vosotras, pero a mí me encanta tener mis armarios ordenados. Pero lograrlo me mata. Y una vez muerta, me remata, a lo Walking Dead.

De todas las tareas que tenía apuntadas para hacer en mis vacaciones tales como:

-Sacar el ebook de su caja y si eso, trastearlo.
-Levantarme al trino de Nicole (nueva mascota de mis hijas, que al igual que su predecesor, es pajarito con pluma y posible estrella del desfile del orgullo)
-Poner al día mi reader.
-Escribir, escribir y escribir.
-Pasear lúdicamente por el parque tras desayunar en una terracita al sol.
-Ordenar armarios.

Sólo he cumplido el segundo. Porque yo no tengo a Nicole en una jaula, tengo a Pavarotti reencarnado en pajarito. ¿No os parece una delicia? Pues en vacaciones y a las 7:30 no. Os lo juro.

Ea pues, una vez incorporada a la rutina (esa gran destructora de almas ilusas), la ojera de vuelta en sus bolsas y el vivir en un ay continuo he decidido hacer, todo lo que teniendo tiempo de sobra no hice. Yo funciono así.

El precioso armario empotrado doble de mis hijas tenía un león dentro. Y si no era un león era un monstruo, porque a mí, abrirlo, me ponía al límite de la desesperación y de la pérdida total del karma. Me llegó a secuestrar mi tercer chacra, desequilibrando mi emoción, mi equilibrio y mi más mansa realidad.

En mi casa tenemos instaurada un monarquía como la de los reyes católicos, ya sabéis, tanto monta, monta tanto. Pues bien, los días en lo que tocan tareas domésticas, no penséis mal, mentes calenturientas, yo plancho y mi marido guarda.

Andaba yo confiada en el buen guardar y plegado de mi marido, ay misera de mí, ay infelice, y me acordé de la reina Isabel...hija mía, como Fernando te plegara Castilla como a mí la ropa de calle, Zamora la tendríamos hoy en un rincón cualquiera de Aragón, con todos mis respetos a esta bella comunidad.

Hete aquí, que cuentas hasta cinco, hiperventilas, vuelves a contar hasta 5 pero más lento y te dices, condosgüevos, frase que te motiva de la manera más absurda y certera.

Abres la puertas, las cierras, vuelves a respirar y empieza la batalla.

Dos temporadas, dos, se acumulan en perchas y cajones sumado al caótico Aragón perdido entre las Castillas.

Te puede la pena, el sentido del orden te levanta y sigue la lucha.

Lanzas a puerta el pantalón, pliegas el peto, metes en bolsas tres pares de pijamas, Huesca la doblas sobre Zaragoza y la alejas de Portugal, seleccionas ropa de uniforme sin manchas de tinta china y colorante alimentario imborrable por siempre jamás y la ordenas por tono y grado.
Te emocionas con el disfraz de pastorcilla, te recreas en el traje de portadoras de anillos, haces unos cuantos flashback al vestidito de piqué y terminas. Final de partido con resultado favorable a mi empeño.

Y un deseo más...a partir de ahora que Tanto planche y Monta guardará...¿qué no?


9 de enero de 2013

Paquita Cuchillos vs Meteoritón.



En el último episodio, Paquita no dudó en desvirtualizarse y mostrar al mundo un día normal de su entrenamiento cotidiano.

Ser heroína no es gratuito y manejar un carrito sideral requiere de fuerza, maña y destreza sin igual.

Mientras tú y yo nos reíamos de los mayas y de sus predicciones, esta dama de la oferta y la ocasión, volaba camino a Saturno, con velocidad ultrasónica y un único destino en su ordenador de a bordo: El meteorito.

A la permanente de Paquita, al rulo de alta generación instalado desde su imposición como heroína de bien y de pro le dejaba el rizo sensible a cualquier alteración anómala, y desde hacía varios meses, sufría de encrespamiento severo y puntas abiertas. Tal circunstancia no podía deberse a otra tal que un meteorito con ganas de estrellarse contra la faz de la tierra.

Nuestra particular heroína, sabía que la llegada de ese meteoroide sería la forma más eficaz de terminar con la K.R.I.S.I.S, una de los terribles enemigos de los humanos. Pero, aunque Paquita es radical y tajante, como su propio apellido muestra, veía la solución a todos los males pelín brusca y polvorienta. Y si hay algo que no soporta, es el precio abusivo y el polvo. Cada uno es libre de tener sus manías.

Camino a Saturno, llegando a Júpiter nada más pasado Marte divisó Paquita la estela destructiva que ya algún maya, con poderes similares a ella, detectó.

Un silbido atronador anunciaba la inminente llegada del meteorito. Nuestra heroína, en una de sus misiones más difíciles de su reciente historia, era consciente de su peligrosa empresa, pero nada se le resiste a nuestra permanentada amiga, y en su largo viaje a años luz de su barrio, pudo elaborar la estrategia para combatir a la gran roca voladora. Le daría el alto y lo amenazaría con la pérdida de 6 puntos del carné por superar en varios años-luz la velocidad permitida y el agravante de conducción temeraria.

Salió al paso del aerolito, sorprendiendo con rapidez meteórica a su rival, quien sólo pudo articular qué susto mas dao, morena, interrumpiendo su carrera con destino final en  la Tierra.

Tras un diálogo animado y un café, mientras sentaban sus cansados cuerpos sobre los anillos de Saturno, decidieron, de forma pacífica y consensuada, variar el rumbo del aerolito y hacerlo virar unos grados con un leve y estratégico carraZAS!.

Y así ocurrió. Si eres uno de los que se contruyó un búnker, si eres de los que se subieron a la montaña francesa para evitar el mal del temido impacto, no culpes al mal atino del pitoniso maya...la culpa de que tú y yo estemos con los pies en la Tierra la tiene ella...Paquita Cuchillos porque sólo ella, su carro,y su permanentada inteligencia podrán vencer a la K.R.I.S.I.S.




3 de enero de 2013

Mi primera entrevista...chispas!!




EXTRA EXTRA la del clavel entrevistada!!!

Para mí el 2012 ha sido un año estupendo, en el que he conocido un mundillo 2.0 que me apasiona y en el que he conseguido muchíiiiiisimo más de lo que me propuse cuando empecé este  humilde blog.
Comenzar el año con una entrevista por los encantadores señores de mundobebes ha sido un estreno y entrada deluxe en el 2013.

Para poder leer la entrevista tendréis que pinchar aquí.

¡Muchísimas gracias a tod@s!

2 de enero de 2013

La cabalgata


...Sí, hace ya muuuuchos años, unos Reyes Magos oriundos de Oriente, llegaron a un pesebre guiados por una estrella que los dirigió a lo largo de todo su largo camino...de ahí a cómo ha derivado esto en roscón y cabalgata sólo hay que aplicarle años de por medio y la mente humana.

El año nuevo comienza y con él los buenos deseos para hacer de este año, que de entrada pinta feo para cualquier supersticioso o entendido en economía doméstica, un año llevadero.

Para aliento de nuestro hígado y estómagos con fatiguita de tanto polvorón y moscatel, solo queda una fiesta. Pero atención, oh padre empachado, la que queda es la madre de las fiestas y requiere entrenamiento y una buena dosis de sal de frutas.

Para empezar, sé precavido. No dejes para comprar mañana lo que puedas encargar hoy. O lo que viene siendo lo mismo, no te esperes a la mañana del 5 para buscar el regalo perfecto, porque lo habrán vendido.

De ti, oh madre amante de la buena cocina y de la bollería fina, que has conseguido varios kilos de más gracias a la bandeja de dulces navideños que de forma estratégica has colocado en la mesita del recibidor para que a cada pase le marques estocada y cortes turrón y alfajor dignos de paseíllo y salida por puerta grande (por la pequeña ya no coges) no se espera que amases roscón, déjalo para los expertos y ríndete a otros menesteres.

La elección en la compra de roscón es una tarea que no debes descuidar. El roscón además de bueno tiene que tener regalitos, y cuanto más mejor. Así evitarás comerte tres trozos de roscón en busca del tropezón en forma de colgante-cisne de plástico, que será feo, pero qué ilusión da encontrarlo...y ardor.

El corte del roscón debería estar normalizado con unas pautas severas de comportamiento cívico en las que como norma fundamental se prohíba el corte aleatorio hasta encontrar obstáculo. El roscón se dividirá en tantas porciones como comensales presentes y su corte estará regido por una medida y proporción de caloría y miga idéntica, sin más intenciones...ocultas.

Antes y como excusa a tan calórica actividad, usted habrá perdido parte de su turronosa masa manejando sobre sus hombros a una niña de 22 kilos. Sí. En la cabalgata hay gente. Alta. Y siempre los tendrás delante.

Este día, en este momento y sólo en él, amarás a la crisis que ha reducido la cabalgata a la mitad, porque, en esa hora de desfile llevarás sobre tus hombros a tu retoña en los momentos críticos, léase, pase de Melchor, pase de Gaspar y pase de Baltasar y eso no hay flojo que lo aguante.

Querido padre novel y primerizo en estas lides, si tu última cabalgata la disfrutaste de mozuelo, en esta nueva etapa aprenderás a:

-Esquivar con un leve movimiento de cintura los caramelos metralleados sin compasión por los pajes de sus majestades ya que tus manos estarán ocupadas protegiendo piezas dentales de tus pequeñas.
-Lanzarte en croqueta bajo las piernas del respetable a por un par de caramelos para tus niñas.
-Comprobar que aunque llegues antes, la hábil mano de un infante te quitará de tus viejos dedos el trofeo en forma de palote.
-Sacar la legua y poner tu gesto-gollum al ladronzuelo de dulces, mi tessooooroooo Smigol.
-Levantar los brazos a lo Iker esperando parar una gominola. No te engañes, ni tienes caza mariposas por manos ni serás la más alta de tu zona.
-Alquilar sillas para el próximo año.

No me queda más que desearte la mayor de las suertes y recomendarte que seas prudente en la ingesta de roscón, el día 7 y sucesivos te lo agradecerán.