Queridas amigas,
Si superaste el festival, el no-fin del mundo y sobreviviste, no cantes victoria...aún te queda Navidad...aquí va el siguiente episodio que podría acabar con tu vida y no porque yo me empeñe, es que es ley.
Llegó la Navidad y con ellas los regalitos.
Un niño es fácil de sorprender, ah, la inocencia, la ilusión, las luces de colores, el catálogo del Yporcor y las Horco High...pero, ay amigas...cuando llegamos a los abuelos la imaginación se reduce a la mínima expresión, y tu indecisión ante un rascador, un lima uñas eléctrico o un pijama "para cuando se pongan malos" es lo que menos te apetece regalar y mucho menos buscar.
No te preocupes, tengo la solución, el regalo madre-suegra ideal es el retrato del nieto, a todo papel, en estudio de renombre y cuanto más grande mejor...sí, hazte el ánimo que la única manera de que tu madre descuelgue de su pared vip la foto de tu comunión, sí, esa que te ha abochornado durante años ante cualquier visita, es tener a sus retoños impresos y enmarcados...y aquí viene el colmo... a poder ser todos los nietos en la misma sesión ¿quién dijo que iba a ser fácil?
No voy a ser yo la que te recomiende estilos fotográficos...pero recuerda, conoces esa mardita pared donde has estado colgada varias décadas...evita un fotógrafo hortera, tu hijo te lo agradecerá.
Una vez hecho esto, multiplica la opción reportaje por sobrinos y te saldrá el total de tardes a emplear entre focos y flashes. A partir de 4 sobris necesitas una tabla y tus conocimientos en estadística para intentar cuadrar agendas...y eso no será lo peor, aunque de entrada pinte mal.
Tómate una tila. Doble. Y arreando que es gerundio.
El jolgorio en el interior del estudio será proporcional al número de niño acumulado, aterciopelado y al tono. Pudiendo incidir en el resultado la variante: E(stá cojonero porque está malito de los mocos) y E1(stán contentos de verse). Atención, las variantes se pueden unir en un sumando sin igual convirtiéndolo en E2(sto no hay dios que lo soporte).
Afina garganta, estira piernas, gira cuello hasta el punto de crujido, sube unos escalones al ritmo de rocky balboa y acción, se encienden los focos y el partido comienza...Dieguito regatea el abrazo de su prima, la que al girar en un intento de amor desmedido recibe la patada de Fernandito que se partía con Carmencita mientras tiraba de la coleta a Teresita que acaba de meterle el dedo en el ojo al bebé. La madre del niño pateado grita OUT mientras la del bebé acude a recoger al niño y su ojo al ritmo de no-no-miniño-no en el mismo instante que el fotógrafo suelta una ráfaga de capturas. La madre de Teresita se lamenta, la cuñada se tapa la cara y el resto grita a su respectivo...y a la madre del bebé por inoportuna.
Tras media hora, se pita final de reportaje. Tu espíritu se queda en el estudio, asido al foco y al entelado. Te abandona y permite que te vayas con un cuerpo sin alma y dos niñas a casa, mañana otra sesión con tus hermanas...todo sea por la sonrisa de un abuelo...y no buscar un rascador.














