28 de noviembre de 2012

Carta de Paquita a sus lectores.






Querida Yolandica (y compañía),

A la tecla Paquita Cuchillos.

Me he enterado hoy, cuando presa de la histeria me has escrito atrapada de lleno en el bucle del Nooo Ahora Nooo.

-Paquita, operación vídeo-campaña abortada. Hemos perdido los madresféricos, no hay nada que hacer :´(

Lo último que has puesto que parece una personica llorando, sabes que no soy políglota, no lo he entendido...debe haber sido la frustración, que se ha tecleado sola.

Te leía desolada porque sé que te lo jugabas todo en la última carta...o en la entrada de esta noche.

Cuando me pedías el otro día si me iba al 1.0 por ti no lo pensé un instante.

Sabes que me debo a la oferta, a la ocasión y a mi afición.

Pasar por la máquina desvirtualizadora por la que pasa Aelita me daba miedo...mira que si se llega a ir la luz en pleno viajecito, podría haberme quedado a cuadros de caídas infinitas...o haber mutado en Ulrich y haberme mandao a Lioko, y allí tienen que hablar en msdos, por lo menos...

Estuvimos la tarde de ayer rodando, luché contra la Krisis y la Recesión que iban disfrazados de ambiente que se respira, estabas entusiasmada...pero niña, me voy a sincerar....

Tú estás tonta o qué...de verdad creías que en dos días ibas a ganar a la competencia...¡si te sacaban 200 votos!!!!

Te lo tenía que decir, niña, que desde que te compraste El Secreto crees que con desear las cosas tienes suficiente y no, la fama hay que sudarla, que te vayan descambiando el dinero del libro y lo inviertes en una merienda...y que sea light que te estás ganado unos kilos, ya que nos sinceramos...y vete gastando los cuartos en cremicas que también te estás arrugando, y ya que estamos...nena, las mechas no te tapan las canas, unas sí y otras no, tíntate niña, que pareces Mortizia...

Si es que eres así de ilusa, ya te pasó cuando Rosa acudió a Eurovisión y estabas convencida que pese a cantar "Europe´s living a celebration", los coros y la indumentaria, con sólo cruzar los dedos íbamos a ganar. No hija, no. No sólo el hábito hace al monje...también tiene que rezar y darle al rosario hasta hacerse callo en el pulgar...

Con el vídeo haz lo que quieras...pregúntales a tus seguidores si me quieren ver o no, crea debate y foro sobre la conveniencia o no de poner una campaña de voto cuando ya se ha hecho el escrutinio final. Ante todo democracia, niña, y si todos dicen sí y te lo piden con gracia, yo te doy permiso.

Te voy dejando que he quedao con la Catni pa' tomarme unas cañas concón (con alcohol y tapa).
Un besico.

Quien tiene un amigo
tiene un tesoro,
y tú eres la mejor
del mundo entero.

Paquita Cuchillos.











22 de noviembre de 2012

The nomination.



Queridísimos lectores de este humilde blog,

¡ESTAMOS NOMINADOS EN LA CATEGORÍA DE "RARUNOS" EN LOS PREMIOS MADRESFÉRICOS 2012!




¡¡¡YUPI!!!

Sí, desde ayer estoy haciendo la ola, tanto, que he pasado de ser persona, a ser marejadilla tirando a marejada...y cansina.

Pues bien, ahora tenemos que ganar...PO-DE-MOS (yes-we-can si me lees desde América o eres poliglota).

Hay que entrar HERE , votar a los fantásticos blogs que están nominados en las distintas categorías, pero

STOP

cuando llegues a "Original y Raruno" (antaño friki, a mí me gusta más y no me ofende lo más mínimo), buscas a la del clavel reventón colorao.


 y le das al "vote", te aseguro que yo haré otro bote, pero este de alegría y festejo.


Y aquí te voy a dar las 4 razones de oro del que muerdes por la que me tendrías que votar:

1- Porque tenemos al personaje por excelencia friki, raruno y original. Y si la RAE en su tercera acepción del término "friki" dice: Persona que practica de forma desmesurada y obsesivamente una afición. Lo tenemos y no es este.




2. Paquita Cuchillos. Señora que defiende con su vida y su carrito sideral el bien del ciudadano. Lucha contra la crisis por afición, convicción y devoción. ¿Te parece friki o no?  Podéis leer sus aventuras  y echaros unas risas a costa de la recesión y todo lo que la envuelve. Leerla aquí, aquí, aquí también, ajá, ujum, ejé y aserejé. Qué, ¿cómo se te ha quedao er cuerpo, morena?




3. Catnita Woman. Amiga y compañera de aventuras de Paquita. De momento sólo ha aparecido en una entrega, pero es que desde que su amiga le regalo unos pies de gato anda subida a cualquier rascacielos. Léela aquí:



4.Y porque si buscas, comparas y encuentras un personaje mejor, vótelo.




Hala, así que, como dijo la gran Lola:

"Si me queréis, votarmen"



19 de noviembre de 2012

Series de mi vida 10.







¿CÓMO ESTÁN USTEDES?

Pues hoy un poco triste, no se lo voy a negar.

Ayer por la mañana, mientras me duchaba, una de mis hijas acudía al aseo atraída por una canción que sonaba en la radio que tengo por costumbre conectar para ambientar la higiénica tarea.

No podía escuchar cual era la canción, pero allí estaba ella, entusiasmada, cantando y bailando, mientras se miraba al espejo.

Cuando salí de la ducha me dijo:

-Mamá, ¡la canción del circo del corazón!

Acto seguido, la niña que sigue viviendo en mí salía para cantar junto a mi hija un par de estrofas a la par que bailábamos y le echábamos un ojillo al reflejo para ver lo rebien que lo hacíamos, y pensé, cómo, por mucho que pasaran los años, hay canciones que siguen alegrando el corazón...y qué grande era Miliki... y seguí en mis cosas de adulta.

Hoy os doy diez razones por las que esta fue una de las "series" de mi vida aunque fuera un programa en el que había función de circo:

1- Porque de pequeña estaba segura que me veías a través de la caja tonta, y pese a mi timidez y tras ponerme roja, os contestaba un BIEEENNN a vuestra pregunta, a todo pulmón. Y empezar así enganchaba.

2- Porque para mí, oír Susanita, era pensar en una niña que tenía un ratón chiquitín que comía bolas de anís y dormía en un radiador...y ratones como ese he visto pocos.

3- Porque nunca olvidé la letra de Don Pepito y Don José...y eso en mí, es todo un mérito.

4- Porque se me quedó grabado tu forma de despedirte del circo de la tele, desde tu camerino, quitándote la nariz de payaso y entendí, que eso era al payaso como al futbolista colgar las botas.

5- Porque tenías el don de alegrar el corazón a los peques de ahora y a los que están dentro de un cuerpo de cuarenta

6- Porque para mi marido, las peques, son sus "ciruelillas".

7- Porque a mí me siguen pernando las tiemblas y se me vista la nubla.

8- Porque en días de humor floreciente, realizo las tareas caseras entonando un ..."así fregaba, así, así..así cosía así, así...así aspiraba, así, así..." y así, hasta el infinito y más allá.

9- Porque el "Barquito de cascara de nuez" era la canción que cantaba de nana a mis niñas, cada vez que lloraban para calmarlas o para dormirlas...tanto NOS relajaba que más de una vez me quedé dormida mientras la cantaba.

10- Y porque gracias a tu "Feliz, feliz en tu día", seguiremos soplando dos veces las velas de la tarta...pediremos dos deseos ;) y estarás presente en todos y cada uno de nosotros. Y que la gente se acuerde de uno en un momento feliz debe de ser gratificante.




De una ciruelilla pasa a su payaso de la infancia.





15 de noviembre de 2012

La pájara.

Lujazo de regalo (no me cansaré de enseñarlo)
Gracias Esther Gili  y gracias a la Mamá del Gremlin.


Querido tiempo libre,

De unos meses a esta parte te has convertido en un desconocido para mí.

No nos vemos y cuando lo hacemos...nos rehuimos. Ni tan siquiera nos rozamos en la cama y me dejas pasto de lo quebraderos y de las cuentas que no salen...me has abandonado.

Me siento sola, a pesar de la carga on my shoulders, "esa" que me ha separado de ti, sí, querido ocio, me siento extraña en mi propio cuerpo, ocupá toer rato me hace ser distinta, entregada a otros menesteres...centrada.

Te he dado los mejores años de mi vida, en cada instante bobo, en cada momento tontuelo, me tenías haciendo solitarios, cábalas sobre el color del siguiente coche en pasar bajo mi ventana, pronosticando mi suerte venidera al cara o cruz...ains, qué tiempos aquellos en los que había tiempo para leer, engancharse a series y llorar a moco tendío con el culebrón de moda...que sabes que soy muy de llorar...desgraciado...

Perdona, también sabes que suelo perder los papeles...pero es que te quiero de vuelta, en mis tardes y en mis noches...e incluso en mis madrugadas...sí, esas que me están viendo sonámbula a las cinco de la mañana, enganchada a una taza de café y a un teclado para intentar arreglar lo que cuando estuvimos juntos destrozamos...mi mente.

Me desespera saber que posiblemente sea ya tarde...me has roto el intelecto y no me queda una neurona en su sano juicio que quiera clavar codos...y no será por voluntad, es solo que tienen el ralentí bajo y me calan el cerebro, y esto también me distancia de ti, oh tiempo libre, mi amado.

Como toda separación que se precie, te recuerdo a cámara lenta, los dos cogidos de la mano, por la calle..ah no, esto es una canción y a ti no te puedo coger porque eres una magnitud física...sin físico, otra contradicción más en nuestro haber.

Y cómo no, nuestro hijo, el blog, lo está sufriendo.

Sí, nuestro amor, tú, mi tiempo dichoso, y yo nos unimos formando un ente 2.0, al que cuidábamos y alimentábamos...

Quiero que sepas, oh no sé si podré, que al niño lo tengo mu malamente, abandonao, deseoso de ver a mami asomar la nariz por el perfil y contar historias frikis y bonitas... hablar con sus amiguitos, los otros blogs...y esas cosas de bloggeras, que ya, querido ex, no disfruto, por no tenerte conmigo.

Y así va a ser, porque en esta cabecica loca, loca-loca, no paran de surgir proyectos...y sabes que no me achico, como mucho me estreso.

Por lo que te pido que te alejes, que me pongo negativa cuando me miras... ay, me pongo negatiiivaaaa. Y es que tenerte cerca y no poderte catar me carga de mal rollo y necesito arreikitaum...y repito, no tengo tiempo...¿porque me has dejado...?

Por todo lo expuesto y el amor y deseo que te profeso, esta bien podría ser una carta de ruegos varios...pero de momento...es tan sólo de despedida.

Tiraré como pueda sin ti...alimentaré a nuestro hijo, bloggy, quitándome la comida de la boca...como sólo una madre coraje o una pájara saben hacer...y aunque no tendrá todo lo que necesite, tendrá mi amor, que no es poco.

Toda tuya, tu ex-tuya.

Yolandica.

12 de noviembre de 2012

El taco.




Para enfadarse hay que tener arte, y esto es así.

No creo que exista nadie con sangre en el cuerpo que no haya sentido el impulso tacoso. Doy fe, por experiencia propia, que el desahogo liberador puede ser rotundo, imaginativo o fino, según el uso, el contexto y el nivel de contención que se le de al vocablo.

Mi padre, era de enfado rápido, surgía de la nada y a la nada se iba en instantes, cualidad que he heredado.

En ese advenimiento prontoso, brotaban de su boca lindezas escatológicas de lo más ocurrentes.

Solía soltarlas a lo bonzo y de carrerilla hasta le punto de la asfixia, por lo que tenías que estar muy atento para que no se escapara ninguna.

De la retahíla de mecagos había dos en su hit parade a las que le tengo especial cariño:

Una, ya lo comenté en su día, era cuando se cagaba en la virgen del triki-triki. Mi respetos si me lee alguien que se llame Triki o Mari Triki, porque entonces es que desconocía la existencia de esta ¿virgen?.

La otra era: Me cago en el tres me cago.

Ya de niña fui cultivando una mente analítica, presta a desmenuzar toda composición, por muy absurda que se presente, y a intentar darle un significado coherente. De esta último hit no lo he conseguido. Por lo que en mis momentos de divagación y mirada perdida, intento hallar el porqué, mi padre, se cagaba en el tres dos veces. Y me estresa no haberlo encontrado.

De otras expresiones llegué a la conclusión, que la sota de una baraja de cartas era una mujer de vida alegre y que si es de oros, mi padre, también se hacía popó...jamás lo hizo en la de espadas, en la de bastos y mucho menos en la de copas.

También debe ser generosamente relajante cagarse en todo lo que se menea...según me ha apuntado hoy una compañera hacerlo 37 pares de veces...que eso ya tiene que ser sufrir un virus estomacal y pagarlo con todo lo que se mueve.

Mi madre, mucho más fina, dónde va a parar, para no dar mal ejemplo a sus niñas, directamente no terminaba JAMÁS el taco y alargaba la letra en la que se quedaba presa de la ira...y de la prudencia.

Así que, lo más normal en una tarde de batalla, de risas cojoneras y de mamá mi hermana me ha metido el dedo en el ojo es que estallara con un BASTA YA coññññññññ.

Que acabara aquí o en una vocal cualquiera menos la "o" dependía del grado de cansancio acumulado. Y si eras medianamente listo te callabas.

Dentro de este grupo podríamos incluir a los flanderianos, de sangre horchatera, que insisten en reducir la intensidad del taco con un diminutivo. Decir puñetitas no alivia. A mí no.

Claro, de esta combinación de finura por parte de madre y creatividad escatológica expresada por vía paterna, podría haber florecido en mí un genio liberador de prontos...pero no, mire usté. Soy de taco escaso pero rotundo y con eco.


¿Y tú, guardas con especial cariño algún hit original made in la boca de alguien enfadado lo suficientemente imaginativo y prudente como para comentarlo?

4 de noviembre de 2012

El cluedo.



La noche del sábado, mientras que los padres de familia cenaban plácidamente en la cocina, un alarido de terror interrumpió la doméstica escena.

-Papaaaaa, no va la tele.

Faltándonos patas para precipitarnos al salón, y encajando nuestros culos en el marco de la puerta fruto de la inmediatez de respuesta, del yo primero y del arreando que es gerundio hallamos la macabra imagen.

El televisor emitía en azul.

Estaba poseído, cual postergeist, ya que se oía alguien en el más allá del azul, pero nuestros ojos humanos no eran capaces de transformar esas ondas sonoras en imágenes claneras, que era lo que instantes antes se disfrutaba a todo color y forma.

-Quién ha tocado el mando?- logró ladrar el padre de familia.
- Yo no -dueto.
-Cariños -dije lanzando un par de kame-kames por los ojos- alguien lo ha tocado porque el televisor funcionaba hace unos minutos.
-...es que...es que...queriba ver el disney channel y mi hermana...-dijo una entre sollozos.
-Ha sido ella!! -bramó la otra.
-Pues el castigo os lo habéis puesto vosotras mismas, porque si se ha roto la tele, los papás no compran otra, ea, sin tele en el salón nos hemos quedado -dije altiva, tajante...y con el planazo de sábado noche de cine hecho añicos.

Conformes con el castigo, se dispusieron las dos presuntas asesinas de la caja tonta a abandonar el salón hasta nuevo requerimiento.

Mientras el cabeza de familia intentaba desfibrilar el aparato, en clara parada emisora, al ritmo de mecagos varios y demás jerga de guardar, yo me dispuse a desmontarles la escena.

En pleno interrogatorio individual, Coletillas, que desde un principio fue mi principal sospechosa, por su habilidad y gusto por los "manguitos", ya sea de televisor, del aire acondicionado o del garaje, confesó ante mi inquebrantable mirada:

-...mami... -sollozando falsamente como la monea-...es que....no me gusta que nos tratéis como a unas "creminales"...

No pude aguantar el tipo.

Soy consciente que cualquier detective de bien o padre con amor propio lo hubiera mantenido, pero de los mismos ojos que minutos antes lanzaban rayos a ritmo de manga, brotaron dos lágrimas fruto del descojone interno que sufría.


¿Y la tele qué tal?

Volvió en sí a los pocos minutos...creo que llegó a ver la luz después del túnel y decidió volver.



31 de octubre de 2012

The shining of Paquita.

Especial Halloween



Magullada, buboneada y aireada quedó Paquita en su último viaje.

Despertó de aquella pesadilla giratoria una tarde siniestra de lluvia, truenos, rayos y sentellas.

Al grito de cojona qué frío, despertó. Se encontraba tendida en el siniestro jardín de un caserón aun más lúgubre. La humedad del ambiente hizo entumecer los miembros de Paquita, haciéndola palidecer y encogerse del dolor. Casi a rastras, pudo alcanzar las escaleras de la tenebrosa casa para intentar guarecerse de la terrible tormenta que azotaba su maltrecho cuerpo.

No reconocía el lugar donde de forma caprichosa el tifón convertido en tormenta tuvo a bien dejar a su inconsciente persona.

Los escalones de madera crujieron bajo el peso de Paquita, leve por llevar varios días a base de chorricos de coñac aguados con granizo, fruto autóctono del tifón. Aquellos peldaños parecían no haber sido pisados en décadas y se quejaban a cada paso de una Paquita quejumbrosa y famélica a partes iguales.

-Hambrienta y hechica polvo es lo que estoy, narradora, y mira que cuando se me pasa la hora no me entra naica en el cuerpo pero ahora mismico me comía un gitano en pompa.

O.O

Ya en el atrio del caserón, golpeó la puerta con toda la fuerza de sus nudillos, tanta, que no necesitó más de tres golpes para abrirla. El chirrido de la misma al batir su ala sonó al más tenebroso jamás escuchado en cualquier casa del terror que se precie...

-Qué chirrido ni que ocho cuartos, soy yo, que me he acabo de ver en el espejo de la entrada...ese tifón ha destrozado mi permanente y me ha dejado una espantosa melena cocoguá...MALDITO SEAS!!

Maldito seas respondió el caserón con un eco juguetón a la par que escalofriante.

El caserón era un antiguo hotel y en el amplio salón,  una mesa con una máquina de escribir esperaban al escritor que la tecleara al calor de la humeante chimenea...un momento....la casa parecía estar deshabitada, pero alguien había encendido la chimenea, consciente de que no estaba sola se dispuso Paquita a buscar al personal del hotel para que la ayudaran, en esta su empresa, volver a casica que llueve.

Subió las amplias escaleras y encontró un largo pasillo repleto de habitaciones numeradas, en ella encontró a unas gemelas divinas, a una señora en el quicio de la 237, a un loco con un hacha en la mano  corriendo tras una mujer y un niño en triciclo ...y una sensación extraña...un resplandor...y dos graffitis en la pared; en el primero se leía REDRUM y en el segundo OTNOT NEIUQ OL AEL, sin duda alguna, se trataban de mensajes encriptados.

Preguntó Paquita al señor del hacha, que paró su carrera muy amablemente, a qué hora se servía la cena, pero el muchacho debía estar muy mal de los nervios porque no supo decirle, razón por la cual nuestra heroína decidió prepararle una tila para templarle el ánimo.

-Ven aquí Jack, siéntate un poco conmigo y hablemos de la economía mundial...- y a Jack, a Wendy, a la de la 237, al jardinero loco y a las dos gemelas se le pusieron los pelos como escarpias.

Al calor del hogar fue contando Paquita al marido de la que corría despavorida sus aventuras con los tifones, que si la habían dejado mal las verticales y sufría terribles mareos, que si echaba de menos a su Jenny, que seguro que se habría fugado del insti para irse a comer pipas al parque, que si tenía un cargamento de batamantas perfecto para arropar a los clientes del hotel en las frías tardes de invierno y un sin fin de temas más.

Tal fue el grado de enajenación grave que provocó con su monólogo al del hacha, que sin ser consciente de ello, exorcizó de manera efectiva al buen hombre de todos sus fantasmas interiores, que salió por patas del hotel con su familia, seguido del demonio que lo poseía y demás fantasmas del lugar.

Y en aquel caserón deshabitado quedó Paquita ¿quedaría algún huesped especial en el hotel para hacerle compañía? ¿enloquecería Paquita a cualquier fantasma de bien? ¿aprovecharía la ocasión para disfrutar de unas mini-vacaciones más que merecidas o se pondría a sacar brillo a la cubertería?

Esto lo sabremos en el próximo episodio...si el resplandor de Paquita no acaba con todos antes...





28 de octubre de 2012

Crónica de una aprendiz de costurera.



El primer día que conduje el coche, carné rosa en el bolsillo, no sabía meter marcha atrás.

Esto es porque tardé muchos años en conducir. Aun así, la necesidad imperaba, debía ir a trabajar, no había otro medio y decidí llevar el coche, total, Alicante está todo recto, y no necesito poner marcha atrás para nada- pensé.

El problema estaba cuando iba a una gasolinera y tenía que maniobrar, era capaz de salir de la gasolinera y volver a entrar con tal de dejar el coche bien situado, listo para repueste. Para aparcar  SIEMPRE en batería.

Pues bien, el otro día me dispuse a coser el disfraz de Racu Laura a mi hija.

Sólo había cogido una vez la máquina de coser, para enhebrar, rellenar canilla y ver cómo se me salía el hilo de la aguja sin saber porqué, pero, qué narices, ya había comprado la peluca de la vampira, no podía achicarme.

El motivo y las prisas de tener el disfraz fue un cumpleaños temático (monstruoso) que tuvimos el jueves.

Con la máquina de coser me pasa lo mismo que con el coche (en mis inicios), no sé maniobrar marcha atrás. Pero qué mas da, se cose siempre hacia delante ¿no? pues a coser el chaleco, hasta el infinito y más allá.

Con el fieltro rosa que compré hubiera podido hacer un sombrero de copa sin necesitar líquidos que lo endurecieran...pero ya lo tenía. También compré un encaje que es el que en un principio quise coserle a la camiseta negra en el cuello y al final sólo lo hice en los puños.

Yo misma, con estas manitas, me dispuse, miércoles a las 21:00, con tan solo las medidas que creí oportunas tomar a la niña, al diseño, patronaje, corte y confección de un chaleco, que tan sólo tenía visionado en mi mente y en una postal de las Monster High.

Como una ha visitado a varias modistas, sabía que el patrón se dibujaba en un papel. Lo hice en uno blanco de embalar que se liaba cual canutillo a la mínima (nota: en la próxima papel de cebolla (nota de la nota: ¿en la próxima...?)).

Ante el papel me quedé en blanco...cómo narices se dibujaba un chaleco en piezas...y cuánto le daba de sisa, medida que no había estimado a bien tomar y lo más importante, qué narices era la sisa...

Seis bocetos después, intentando encajar cuatro piezas, con lo mal que se me dan los puzzles, conseguí que medio cuadraran, con lo que los prendí con alfileres e impaciencia al fieltro ( sí, ese que compré que parecía una plancha de corcho).

Después corte la tela con un cúter (no es muy de modista, creo) y una vez que tuve las piezas del corcho rosado me dispuse a coserlo en mi singer.

Fue entonces cuando me di cuenta que ese chaleco no se cruzaba lo suficiente como para coserle unos botones, bueno, ni lo suficiente ni nada, digamos que no cruzaba, para ya estaba cortado...

Cosí hacia delante como si no hubiera un mañana, más tarde descubrí qué le pasa a una prenda si no vuelves sobre tus puntos en los extremos, y allí tenía mi primera obra de ingeniería...a la que decidí coserle el encaje en el cuello.

Era la una de la madrugada, y aún tenía que coserle el escudo...por lo que decidí tirar de rotulador permanente y se lo pinté, al igual que haría con los botones, ya que el chaleco tendría que coserlo una vez armada la niña.

Pese a que la niña parecía ir metida en el armazón de Robocop y de descubrir dónde está la sisa y cuanto tira si no se le da holgura suficiente...quedó genial ¿no?

Racu Coletillas posando con todo su gracejo.



He necesitado:

-Peluca Racu Laura.
-Camiseta negra.
-Medias de rejilla rosas.
-Calzas azul marino (a las que le cosí unos lazos rosas).
-Dos faldas de tul de los chinos, para dar un volumen, monstroooosooo.
-Dosis de paciencia infinita.
-Un poco de maña.
-Una niña bien guapa que sepa encajar en "la cosa" que cosí.


22 de octubre de 2012

El otoño.



En estos días de otoño que cualquier nostálgico podría cantar odas a la caída de la hoja y al viento que las columpia y las hace bailar en su último viaje, bajo el triste y estático adiós del árbol que las creo...viene una del levante y se caga en la inestable estación.

Así, a lo bonzo.

No me gusta el otoño, que podría venir, como cualquier cani de bien, montado sobre un coche tuneado con el tubo de escape trucado, pero elige subirse a la gota fría y liarla parda, en su arranque y en su frenada.

La gotica trae riadas, rayos y centellas, humedades varias y vientos frescos y al contrario de lo que haría Gene Kelly, aquí no hay quien lo baile, como mucho lo navegas y cualquiera se marca unos pasos de claque en la barca...que a la deriva nos lleva...(perdonen, los ochenta que me dejaron huella)

Los airecicos refrescantes traen consigo unos virus, encantados de estar tiesos por el frío que los transporta, instalándolos en nuestros otoñales cuerpos al ritmo del poquito a poco, compás de los buenos amantes cuando se dejan querer, y así, de un flechazo, el virus atraviesa tu cuerpo salao, morena, y te llena de escalofríos y cosquillicas en la nariz..ains.

Sí, gracias a los tibios chuzos y a los calores sofocantes, oh, odiado otoño, el moquillo acuoso y el estornudo titánico capaz de partirme en dos en el momento más inoportuno ha vuelto a mí.

Si veis una señora impulsada por un estornudo rompiendo la barrera del sonido no lo duden , esa soy yo.

Y ha venido justo a tiempo, justo cuando me faltan horas al día y cuando salir de casa sin cabeza me hace perder minutos valiosos para volver a ponérmela...como para andar sonándose los segundos que le quedan libres.

Días en los que te das cuenta que vienen gravados por defecto y que de las 24 horas brutas que te regala la vida por día sólo aprovecho 16 y de los que gracias al calor, al frío, a la lluvia torrencial y a la madre que parió a las borrascas, me quedo con 15 porque lo que resta se lo lleva el pañuelo.

El resto de mi fiscalizadas horas soñarán a golpe de caídas al vacío, de esas que solo la fase 1 NO REM regala, gracias a mi tos que a golpe de carraspera cojonera asustará al resto de fases para toda la noche más que el monstruo del armario.

Y digo yo...¿no podría la vida aplicarme una amnistía temporal, que ya devolveré en forma de cabezadas cuando gaste dentadura de vaso y peine permanente de rulillo fino?


Y es que esta que les escribe a ritmo de estornudo ha vuelto a la universidad que la graduó lozana, para cumplir parte de un sueño...sí, ese que queda pendiente del hilo Cuandopueda y tienes que recurrir del Cuandoquieras Condosgüevos...con todos los kilos de mi treintena larga...

Por ese sueño y no por el que me lleva de fase en fase es por el que me abrazaría a cualquier farola y girando a ritmo de relámpago me reíría de cualquier chaparrón y bailaría bajo la gota fría, si no me quitara mucho tiempo...







16 de octubre de 2012

Punto bobo.



De un tiempo a esta parte siento antojo de coser.

Es por eso que sugerí de forma discreta a mi marido con un "si yo tuviera una singer, si yo tuviera una singer...cuantas cosas cosería" como el mejor regalo de cumpleaños...

Me regaló un ebook.

Afortunadamente, y siendo consciente que el marido NUNCA me regala lo que pido le canté la misma canción a mis hermanas, con ellas hubo más suerte.

Ay, ya me veo, abasteciendo mis armarios con un fondo de lo más pretaporter-handmade que te cagas.

Sí.

Pensarán ustedes que soy una chica apañadica, de las que saben hacer punto de cruz, coser botones, pespuntar y pasar hilvanes...pues se equivocan , lo primero me suena porque mi hermana la mayor es un hacha haciendo cruces con el hilo, y los botones porque son esas piezas redondas que me encuentro siempre en el filtro de mi lavadora, junto a unos céntimos enrobinados... los dos últimos verbos los he encontrado en google al escribir "cómo se cose".

Mi madre me había dejado por imposible, qué sería de mí, infelice, sin tener pañitos y mantelería bordada.

Desistió cuando, acompañada de mi amiga Marimón, me apunto a "Iniciación al Punto Bobo" en la tienda de lanas de la esquina de casa, y allí íbamos las dos, a darle a las agujas y al ovillo, mientras participábamos en las tertulias de las octogenarias del lugar, que era la media de edad que acudía a estas reuniones.

Mi amiga, que siempre fue un lince además de una ardillica laboriosa (según mi madre), terminó la parte delantera del jersey junto con su espalda y sus dos mangas...yo me quedé en media pechera y con más agujeros por puntos perdidos que la red de un pescador.

La siguiente proeza fue decirle a mi madre que me iba a bordar una camiseta con la imagen más grande, más colorida y más difícil que encontré en una revista de punto de cruz, una peruana a todo folclore. La paciencia se me fue en pleno poncho andino, tan sólo llevaba dos líneas, pero había perdido las cuentas y era imposible enlazar...la ilusión por MI camiseta se prendió a lo bonzo, como mi sueños de futura bordadora.

Jamás me apuntaron a "Corte y Confección", curso para toda buena mocita de pelusilla incipiente en el labio...o lo que viene siendo bigote, para eso ya estaba mi hermana la mayor que despuntaba (nunca mejor dicho) en las lides de la bobina y el dedal...y a Yolandica la dejaron por imposible, con sus cuadernillos, inventando historias de amor...ains.

Pues bien, puestos en antecedentes de mi destreza a la hora de enhebrar aguja e hilo me aventuré a rogar la maquinita de coser y tras tres años TRES suplicándole al cónyuge, mis hermanas me la han regalado.

La última vez que tuve una máquina entre mis manos atravesé uno de mis dedos, en la primera puntada la uña y en la segunda la yema. Tuve tres días el corazón latiéndome en el índice y un zurcido en cadeneta precioso. Tenía 9 años, yo, la máquina tenía más.

27 años después, no veo el momento de ponerme manos a la obra, comprarme revistas de patrones, papel de cebolla, tiza y coser vestidos de todas las clases a mis pequeñas: barrocos, románicos, de corte imperio, canesulados, pinzados y borlados...solo tengo un problema...si veis al momento le decís que lo ando buscando.