Para enfadarse hay que tener arte, y esto es así.
No creo que exista nadie con sangre en el cuerpo que no haya sentido el impulso tacoso. Doy fe, por experiencia propia, que el desahogo liberador puede ser rotundo, imaginativo o fino, según el uso, el contexto y el nivel de contención que se le de al vocablo.
No creo que exista nadie con sangre en el cuerpo que no haya sentido el impulso tacoso. Doy fe, por experiencia propia, que el desahogo liberador puede ser rotundo, imaginativo o fino, según el uso, el contexto y el nivel de contención que se le de al vocablo.
Mi padre, era de enfado rápido, surgía de la nada y a la nada se iba en instantes, cualidad que he heredado.
En ese advenimiento prontoso, brotaban de su boca lindezas escatológicas de lo más ocurrentes.
Solía soltarlas a lo bonzo y de carrerilla hasta le punto de la asfixia, por lo que tenías que estar muy atento para que no se escapara ninguna.
De la retahíla de mecagos había dos en su hit parade a las que le tengo especial cariño:
De la retahíla de mecagos había dos en su hit parade a las que le tengo especial cariño:
Una, ya lo comenté en su día, era cuando se cagaba en la virgen del triki-triki. Mi respetos si me lee alguien que se llame Triki o Mari Triki, porque entonces es que desconocía la existencia de esta ¿virgen?.
La otra era: Me cago en el tres me cago.
Ya de niña fui cultivando una mente analítica, presta a desmenuzar toda composición, por muy absurda que se presente, y a intentar darle un significado coherente. De esta último hit no lo he conseguido. Por lo que en mis momentos de divagación y mirada perdida, intento hallar el porqué, mi padre, se cagaba en el tres dos veces. Y me estresa no haberlo encontrado.
De otras expresiones llegué a la conclusión, que la sota de una baraja de cartas era una mujer de vida alegre y que si es de oros, mi padre, también se hacía popó...jamás lo hizo en la de espadas, en la de bastos y mucho menos en la de copas.
También debe ser generosamente relajante cagarse en todo lo que se menea...según me ha apuntado hoy una compañera hacerlo 37 pares de veces...que eso ya tiene que ser sufrir un virus estomacal y pagarlo con todo lo que se mueve.
Mi madre, mucho más fina, dónde va a parar, para no dar mal ejemplo a sus niñas, directamente no terminaba JAMÁS el taco y alargaba la letra en la que se quedaba presa de la ira...y de la prudencia.
Así que, lo más normal en una tarde de batalla, de risas cojoneras y de mamá mi hermana me ha metido el dedo en el ojo es que estallara con un BASTA YA coññññññññ.
Que acabara aquí o en una vocal cualquiera menos la "o" dependía del grado de cansancio acumulado. Y si eras medianamente listo te callabas.
Dentro de este grupo podríamos incluir a los flanderianos, de sangre horchatera, que insisten en reducir la intensidad del taco con un diminutivo. Decir puñetitas no alivia. A mí no.
Así que, lo más normal en una tarde de batalla, de risas cojoneras y de mamá mi hermana me ha metido el dedo en el ojo es que estallara con un BASTA YA coññññññññ.
Que acabara aquí o en una vocal cualquiera menos la "o" dependía del grado de cansancio acumulado. Y si eras medianamente listo te callabas.
Dentro de este grupo podríamos incluir a los flanderianos, de sangre horchatera, que insisten en reducir la intensidad del taco con un diminutivo. Decir puñetitas no alivia. A mí no.
Claro, de esta combinación de finura por parte de madre y creatividad escatológica expresada por vía paterna, podría haber florecido en mí un genio liberador de prontos...pero no, mire usté. Soy de taco escaso pero rotundo y con eco.
¿Y tú, guardas con especial cariño algún hit original made in la boca de alguien enfadado lo suficientemente imaginativo y prudente como para comentarlo?
¿Y tú, guardas con especial cariño algún hit original made in la boca de alguien enfadado lo suficientemente imaginativo y prudente como para comentarlo?



